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54Grado.com : Hoy es Martes 21 de julio del 2026. Faltan 163 días para el año 2027. temperatura: la máxima estará entre 31 °C y 33 °C y la mínima entre 22 °C y 24 °C :.... Efemérides Nacionales: 1348 Pedro IV de Aragón somete y deshace a la poderosa Unión Aragonesa, que reunía a la nobleza de Aragón, en la Batalla de Épila. 1454 Enrique IV es proclamado rey de Castilla tras la muerte de su padre, Juan II, en Valladolid. 1568 Tiene lugar la batalla de Jemmingen en los Países Bajos, con victoria aplastante del ejército de la Corona Española. 1654 en la provincia Gansu (China), un terremoto de 8 grados en la escala de Richter deja un saldo de 31.000 víctimas. 1718 se firma el tratado de Passarowitz. 1773 el papa Clemente XIV ordena la disolución de la Compañía de Jesús. 1775 comienza la construcción de la nueva capital de Guatemala (la anterior, llamada la Antigua, fue destruida por un terremoto en 1773). Se sitúa a 40 km de la anterior y se denominará Ciudad de Guatemala. 1798 Batalla de las Pirámides y toma de El Cairo por las tropas francesas de Napoleón Bonaparte. 1831 Leopoldo I es oficialmente coronado rey de los belgas en Bruselas. 1847 España firma un tratado de paz y amistad con el Gobierno boliviano, en el que reconoce la independencia del nuevo país. 1861 Primera Batalla de Bull Run en la Guerra Civil Estadounidense. 1870 Se inaugura en Madrid el Café de Fornos. 1876 Aprobada una ley que anula el Régimen foral de las provincias vascongadas. 1901 Celebración de regatas internacionales en Santander. 1903 en Ciudad Bolívar, se libró la última batalla de la Revolución Libertadora donde el ejército gubernamental al mando de Juan Vicente Gómez vence a las fuerzas opositoras del general Nicolás Rolando. 1905 El sultán de Turquía es objeto de un atentado al salir de una mezquita. 1906 En Francia, Alfred Dreyfus es reintegrado en el Ejército y condecorado con la Legión de Honor. 1906 Por mediación de Theodore Roosevelt y de Porfirio Díaz se firma la paz entre Guatemala, El Salvador y Honduras. 1912 Albania se subleva contra la dominación turca. 1917 El Primer Ministro serbio Nikola Pašić publica un plan para una unión de los serbios, croatas y eslovenos en una monarquía serbia. 1917 Lanzamiento por los alemanes de las primeras bombas de gases asfixiantes durante la Primera Guerra Mundial. 1919 La Cámara de los Comunes ratifica el Tratado de Versalles. 1920 Chile: se produce la destrucción de la sede de la Federación de Estudiantes (FECh) durante la "Guerra de don Ladislao". 1925 "Martes rojo" en Gran Bretaña: para evitar una huelga, el primer ministro otorga a los mineros un adelanto especial a la espera de una negociación. 1928 Sublevación militar en varios estados de México. 1930 Se inaugura el aeródromo de Palomar de Zaragoza.

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domingo, 24 de septiembre de 2017

Capitalismo y democracia: la pareja dispareja

La democracia está en recesión. Después de extenderse por todo el mundo entre la década de 1970 y principios de la década de 2000, la democracia está en retirada. También está en retirada la creencia en una economía global liberal.
¿Existe una conexión entre los dos? Sí. La democracia y el capitalismo están casados, pero a menudo ha sido una unión turbulenta. Hoy en día está pasando por un momento difícil.
Larry Diamond de la Institución Hoover ha propuesto la idea de una “recesión democrática”. Roberto Foa de la Universidad de Melbourne y Yascha Mounk de la Universidad de Harvard se han referido a “la desconexión democrática”, señalando una deprimente pérdida de la creencia en la democracia en EEUU y en Europa. En su último informe anual, Freedom House afirma que “un total de 67 países sufrieron una disminución neta de los derechos políticos y de las libertades civiles en 2016, en comparación con 36 que registraron ganancias. Esto marcó el undécimo año consecutivo en el que las disminuciones superaron en número a las mejoras”.
Mientras tanto, la elección de Donald Trump como presidente estadounidense pone en evidencia la hostilidad hacia el comercio liberal. La hostilidad poscrisis hacia Wall Street y hacia las finanzas globales que fluyen libremente también es fuerte, tanto a la derecha como a la izquierda del espectro político. La oposición al movimiento de personas es generalizada.
La base de datos Polity IV del Centro para la Paz Sistémica (CSP, por sus siglas en inglés) proporciona una invalorable imagen del progreso de la democracia desde 1800. Entre 1800 y 2016, el número de regímenes políticos que califican como “democráticos” pasó de cero de 22, a 97 de 167. De hecho, durante la década de 1800 casi todos los regímenes eran autocracias. El número de democracias aumentó luego durante la segunda mitad del siglo XIX; dio un salto a finales de la Primera Guerra Mundial; cayó bruscamente durante la década de 1930 y principios de la de 1940; volvió a elevarse a finales de la Segunda Guerra Mundial; aumentó ininterrumpidamente hasta 1988; y luego se disparó durante la década de 1990 y principios de la de 2000. La cantidad de autocracias alcanzó un máximo de 89 en 1977. Posteriormente, el número de autocracias se derrumbó, a medida que la Unión Soviética caía y los fracasos de las dictaduras se hacían más evidentes. Desafortunadamente, desde 1990, alrededor de 50 Estados han sido “anocracias”, es decir, políticamente caóticos.
El número de Estados teóricamente soberanos ha aumentado considerablemente, sobre todo desde 1945. Por lo tanto, es razonable enfocarse en la proporción de los regímenes mundiales que son democráticos. También es posible relacionar esta proporción con la ratio entre el comercio mundial y la producción. (No por casualidad, otras medidas de la globalización — el movimiento de personas y de capital — están estrechamente correlacionadas con el comercio).
Esta correlación, aunque lejos de ser perfecta, está bastante cerca. El fin del siglo XIX y el principio del XX fueron un período de globalización y de democratización. Las décadas de 1920 y 1930 fueron, por el contrario, un período de desglobalización y de desdemocratización. Las décadas de 1950 y 1960 fueron un período de turbulenta estabilidad en ambos frentes (ya que la apertura de las economías de los países de altos ingresos fue compensada por el cierre de las economías de la mayoría de los nuevos países independientes). La globalización resurgió durante la década de 1970, seguida por la democratización. Aparte de la globalización, el otro poderoso indicador de la democratización fue la victoria de las democracias en las guerras mundiales y en la Guerra Fría. Los aumentos en el número de democracias siguieron a las victorias.
En resumen, la revolución industrial ha básicamente conducido a una revolución política, de la autocracia hacia la democracia. Además, los períodos de globalización se han asociado con la expansión de la democracia y los períodos de desglobalización con lo opuesto.
Esto no es sorprendente. Tal y como argumentó Benjamin Friedman de Harvard, los períodos de prosperidad fortalecen la democratización y viceversa. Desde 1820, los ingresos globales reales medios per cápita han aumentado 13 veces y aún más en los países de altos ingresos. A medida que las economías progresan, las personas han necesitado educarse. Tales cambios, y, por desgracia, la movilización masiva para la guerra industrializada, fortalecen las exigencias de una inclusión política.
A la inversa, las crisis financieras que destruyeron la globalización en la década de 1930, y la afectaron después de 2008, condujeron a la pobreza, a la inseguridad y a la ira. Tales sentimientos no promueven la confianza necesaria para tener una democracia saludable. Como mínimo, la democracia requiere la confianza de que los ganadores no usarán su poder temporal para destruir a los perdedores. Si la confianza desaparece, la política se vuelve venenosa.
El vínculo no es sólo empírico. La democracia y el capitalismo descansan sobre un ideal de igualdad: todos pueden participar en la toma de decisiones políticas y hacer lo mejor que puedan en el mercado. Estas libertades eran revolucionarias no hace tanto tiempo.
Sin embargo, también existen profundos conflictos. La política democrática depende de la solidaridad; a los capitalistas no les importa la nacionalidad. La democracia es local; el capitalismo es fundamentalmente global. La política democrática se basa en la igualdad de los ciudadanos; el capitalismo se preocupa poco por la distribución de las riquezas. La democracia estipula que todos los ciudadanos tienen voz y voto; el capitalismo les da a los ricos, por mucho, la voz y el voto más poderosos. El electorado desea alguna seguridad económica; el capitalismo es propenso a los altibajos.
Las tensiones entre la democracia nacional y el capitalismo global pueden ser desastrosas, tal y como lo demostró la década de 1930. Sin embargo, la historia también muestra que los dos sistemas son compatibles, aunque incómodamente.
Lo anteriormente expuesto no es en pro de argumentar que todas las economías de mercado son democracias o que todas las economías de mercado deben globalizarse. Es para argumentar que las democracias estables también poseen al menos una economía de mercado razonablemente abierta. Ninguna otra forma de gestionar los asuntos de sociedades complejas ha resultado viable. El objetivo ahora debe ser gestionar el capitalismo para que apoye a la democracia y gestionar la democracia para lograr que el capitalismo global funcione mejor para todos. Actualmente, estamos arruinando este matrimonio. Tenemos que hacer una mejor labor al respecto.

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