Santo Domingo.- La alta exposición al cambio climático, la concentración del desarrollo en zonas costeras y la creciente exigencia de los mercados financieros internacionales figuran entre los principales desafíos que enfrenta el turismo dominicano en su nueva etapa de crecimiento.
Así lo plantearon Samuel Sena, presidente del Consejo de Desarrollo Económico y Social de Santo Domingo (Codessd), y Biviana Riveiro, directora ejecutiva de ProDominicana, al abordar la transformación del modelo turístico nacional.
Sena advirtió que la condición insular del país y su elevada densidad de desarrollo en áreas costeras incrementan la vulnerabilidad ante fenómenos climáticos extremos.
Recordó que la principal fortaleza económica de la República Dominicana, sus playas, biodiversidad, paisajes y riqueza cultural, está directamente ligada a recursos naturales sensibles.
“Eso nos obliga a pensar más allá de los retos inmediatos. Nos obliga a preguntarnos si el modelo de crecimiento turístico que estamos impulsando hoy garantiza estabilidad económica, cohesión social y resiliencia ambiental mañana”, sostuvo durante el panel titulado “Turismo sostenible: retos y oportunidades para República Dominicana”.
El dirigente empresarial fue enfático en que el desarrollo sostenible no puede verse como una agenda paralela al crecimiento económico.
“No hay competitividad duradera sin sostenibilidad. No hay inversión segura sin resiliencia. No hay marca país fuerte sin coherencia ambiental”, afirmó.
De su lado, Riveiro explicó que el mercado global ha cambiado de forma estructural tras la pandemia, ya que más del 70% de los turistas internacionales prioriza destinos con prácticas sostenibles, y uno de cada dos está dispuesto a pagar más por opciones responsables con el medio ambiente.
Dijo que este nuevo patrón de consumo impacta directamente la forma en que se estructuran y financian los proyectos turísticos.
La directora de ProDominicana destacó que más del 90% de los inversionistas institucionales integran criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) en sus decisiones.
Destacó que el financiamiento verde crece a tasas superiores al 10 % anual, mientras bancos y fondos internacionales priorizan desarrollos que incorporen desde su diseño conceptos como economía circular, eficiencia energética y resiliencia climática.
“Hoy hay menos capital disponible y ese capital se dirige exclusivamente hacia proyectos que cumplan con estándares ambientales claros”, advirtió.
Las grandes cadenas hoteleras, agregó, exigen certificaciones ambientales antes de firmar acuerdos de operación, lo que eleva el estándar para nuevos desarrolladores.
Riveiro subrayó que el país cuenta con fortalezas estructurales importantes, como el hecho de que más del 25% del territorio esté bajo alguna categoría de protección ambiental.
Citó destinos como Pedernales, Miches, Punta Cana y Higüey avanzan hacia esquemas que combinan desarrollo turístico con criterios de sostenibilidad.
Ambos coincidieron en que el turismo se ha consolidado como motor de empleo, inversión y generación de divisas, con un fuerte efecto multiplicador en la economía. Sin embargo, el liderazgo del sector ya no puede medirse únicamente por la cantidad de visitantes recibidos, sino por la calidad del modelo implementado.
Esta información se ofreció durante el anunció la realización de Expo Sostenible 2026, una plataforma multisectorial que reunirá a representantes del sector privado, financiero, académico y social para diseñar una visión compartida de desarrollo responsable.
El evento se celebrará los días 15 y 16 de abril en el Hotel Embajador y abordará temas como sostenibilidad financiera, transición energética, economía circular y resiliencia territorial.





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