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Llega a Santo Domingo el generalísimo Máximo Gómez, libertador de Cuba, siendo recibido por el pueblo y el gobierno dominicano de manera apoteósica. -Luego de arduas negociaciones con la empresa multinacional Santo Domingo Improvement, que controlaba las aduanas del país, el Gobierno dominicano aprueba un contrato para redistribuir las rentas hasta el año 1903 1938. Se realiza en Santo Domingo el primer examen oficial de locutores dispuesto por el Gobierno dominicano, con la intención de regularizar la radiodifusión nacional. 1962. El presidente Rafael Bonnelly da a conocer la existencia de un complot contra el Consejo de Estado "ideado y preparado por exoficiales de la Fuerza Aérea Dominicana", identificando, entre otros, al exgeneral Andrés Rodríguez Méndez; los extenientes coroneles Raymundo Polanco Alegría y Manuel Durán Guzmán, así como al exprimer teniente doctor Fausto Cabrera Felipe. 1963. El embajador de Estados Unidos en Haití, Walter Thurston, informa a su par en República Dominicana, John Bartlow Martin, la ocurrencia de un movimiento militar en el Palacio Nacional haitiano, en un frustrado intento golpista contra el presidente François Duvalier. 2006. Fallece a la edad de 90 años el poeta Rubens Antonio Suro García-Godoy, más conocido como Rubén Suro. 2007. Una turba de estudiantes y personas extrañas a la UASD hiere de una pedrada en la cabeza al presidente de la Federación de Estudiantes Dominicanos (FED), John García, e incendia su vehículo en el recinto de la academia. 2009. La secretaria de Estado de los Estados Unidos, Hillary Clinton, encarga al presidente Leonel Fernández la tarea de mediar en las relaciones de los Estados Unidos y las naciones de América Latina. -Fallece a la edad de 82 años el general retirado de la Fuerza Aérea Dominicana, Elías Wessin y Wessin, quien encabezó la contrarrevolución durante la insurrección cívico-militar de abril de 1965, cuando era jefe del Centro de Enseñanza de las Fuerzas Armadas (CEFA), con sede en la Base Aérea de San Isidro. 2015. El nuevo arzobispo de la Arquidiócesis de Santiago, monseñor Freddy Bretón, asume sus funciones, según lo acordado con su antecesor, Ramón Benito de la Rosa y Carpio. 2016. Siete de los ocho candidatos presidenciales (todos de la oposición) participan por primera vez en un debate televisado en todo el país, en el que exponen sus ideas y propuestas de gobierno. Internacionales: 1480. Nace Lucrecia Borgia, hija del papa Alejandro VI y emblema de la familia Borgia. 1506. El papa Julio II pone la primera piedra de la nueva basílica de San Pedro. 1906. Un gran terremoto afecta a la ciudad estadounidense de San Francisco, en el estado de California. 1909. Se celebra la ceremonia de beatificación de Juana de Arco en Roma. 1943. Los norteamericanos derriban el avión donde viajaba el comandante supremo de la flota japonesa, almirante Yamamoto Isoroku. 1946. Se disuelve oficialmente la Liga de las Naciones, siendo sustituida por la actual Organización de las Naciones Unidas (ONU). 1955. Fallece Albert Einstein. 1956. La actriz estadounidense Grace Kelly se convirtió en princesa al contraer nupcias con el príncipe Rainiero III de Mónaco (corrección técnica: Rainiero era de Mónaco, no de Inglaterra), acto que fue considerado por muchos como la boda del siglo XX. 1972. El líder juvenil peronista Rodolfo Galimberti presenta el documento titulado "Compromiso de la juventud peronista con el pueblo de la Patria", trazando una línea de confrontación con la ortodoxia peronista y con el pensamiento de Perón. 1983. En el Líbano, un suicida destruye la embajada de Estados Unidos en Beirut, matando a 63 personas. 1988. Estados Unidos lanza la Operación Mantis Religiosa contra la Armada iraní, lo que es el ataque naval más importante desde la Segunda Guerra Mundial. (Nota: el párrafo estaba duplicado en el original). 1999. El papa Juan Pablo II canoniza al religioso francés Marcelino Champagnat (1789-1840), fundador de la Congregación de los Hermanos Maristas. 2011. El VI Congreso del Partido Comunista de Cuba aprueba el plan de reformas económicas para "actualizar" el modelo socialista del país, según se recoge en una resolución emitida por el cónclave. -El presidente Barack Obama nomina al dirigente demócrata Leon Panetta como director de la Agencia Central de Inteligencia, para reemplazar a Robert Gates, el que fue confirmado por el Senado el 21 de junio en una votación 100-0. 2012. La Cámara de Diputados de Haití es cerrada después de que un grupo de supuestos antiguos militares armados se presentara ante el edificio. 2017. Los principales asesores del presidente Donald Trump y los miembros de su gabinete debaten si Estados Unidos debería permanecer en el Acuerdo de París, según había informado cuatro días antes el periódico "Político". -Bajo el alegato de padecer demencia, el juez chileno Mario Carroza ordena la libertad de Edgar Cevallos Jones, un comandante jubilado de la Fuerza Aérea quien, junto a Ramón Cáceres, torturó y provocó la muerte del general Alberto Bachelet, padre de la presidenta Michelle Bachelet. 2023. Los presidentes de Rusia y de Ucrania, Vladímir Putin y Volodímir Zelenski, respectivamente, han visitado a sus tropas en los frentes del sur y este, de cara a la contraofensiva ucraniana, cuyo inicio dependerá no solo de las condiciones climáticas, sino también de la ayuda militar de los socios de Kiev. -En EE. UU., el canal de TV Fox News acepta un acuerdo en la demanda de US$1,600 millones por mentir sobre las urnas electorales de Dominion Voting Systems, empresa suplidora de hardware y software de votación electrónica en 2022. 2024. El presidente keniano, William Ruto, confirma el fallecimiento de su jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, el general Francis Omondi Ogolla, junto a otros nueve militares, al estrellarse el helicóptero en el que viajaban. -La Fiscalía de Venezuela informa que el exdirector de Mercado de la petrolera estatal venezolana Pdvsa, Marino José Lugo Aguilar, fue hallado muerto por ahorcamiento mientras se encontraba bajo custodia por su supuesta implicación en un caso de corrupción. 2025. El Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones Unidas alerta sobre la escalada de violencia, los desplazamientos, la inestabilidad económica y las interrupciones en la producción de alimentos en Haití, provocando que las necesidades se disparen y creando un "hambre récord" para millones de personas.

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domingo, 5 de diciembre de 2021

¿Volverán las cartas al director?

JUAN CARLOS LAVIANA
MADRID, ESPAÑA

 John Oakes, responsable de las pá­ginas editoriales del New York Ti­mes entre 1961 y 1976, debería ser una referencia para los actuales jefes de opinión.

A él debemos la transformación de su sección en la «Da­ma gris», que serviría de modelo durante décadas para periódicos de todo el mun­do. Su intención era reducir las columnas del propio rotativo para ofrecer espacio a las voces ajenas, preferiblemente de no periodistas. Y, muy en especial, para dar entidad a las cartas al director, «con la in­tención de ofrecer la oportunidad de ex­presarse en el Times a pareceres ajenos a la cabecera».

Cuenta Ruth Adler, en el clásico Un día en la vida de The New York Times, que Oakes estaba abrumado por los muchos pareceres y protestas que le transmitían desde diferentes ámbitos. Solía zanjar los reproches de forma lacónica: «Escribe una carta al editor». Frase que, por cierto, se ha repetido una y otra vez en todas las redacciones para quitarse el problema de encima. Los lectores del Times atendían la sugerencia a razón de 30.000 epísto­las por año.

Oakes definía la sección de cartas co­mo «un intercambio de opiniones infor­madas, un vehículo para un debate serio sobre asuntos públicos». Las cartas selec­cionadas para su publicación obedecían, generalmente, a un criterio de propor­cionalidad entre los pros y los contras del asunto tratado. Eso sí, siempre se daba prioridad a aquellos debates controver­tidos en los que el periódico había adop­tado una postura contundente. Conside­raba importante dar voz a las opiniones que diferían de la línea editorial del Ti­mes, lo que, a su acertado parecer, enri­quecía el periódico. Su interés por la opi­nión de los lectores era tal que, según relata Adler, a la hora de distribuir el es­pacio de su sección, primero colocaba las cartas y, en torno a ellas, iba ubicando los diferentes artículos o columnas en el es­pacio que quedaba disponible.

Con la transformación de la prensa, de analógica a digital, ha surgido en la pro­fesión un irracional rechazo a las leccio­nes que la historia del periodismo ofrece. Da la impresión de que se hubiera traza­do una línea infranqueable entre el perio­dismo de antes y el periodismo de ahora. Hay auténtico terror ya no a ser ‘viejuno’, sino a parecerlo. Se ignora que el cambio de envoltorio no debe conllevar ni un de­terioro, ni un perjuicio, ni un desprecio por el contenido de ese paquete bien en­vuelto que seguimos llamando, a falta de un nombre más preciso, diario o periódi­co pese a que ya no tenga periodicidad.

Las cartas al director hoy son un ele­mento residual en la prensa. Tal vez, pa­ra actualizarnos, deberíamos cambiar el nombre por el de e-mails al director o mensajes a la redacción. En los periódi­cos de papel, se arrinconan, casi como un recurso para encajar las columnas o artí­culos. Cuando las tribunas son demasia­do largas, ni siquiera tienen cabida. «Da­me unas cartas para calzar el artículo» es una expresión que se repite con fre­cuencia. Es verdad que entre los mensa­jes que llegan es difícil encontrar mirlos blancos, pero no por eso hay que despre­ciarlos. No hace tanto, se encargaba al becario escarbar en una inmensa carpeta de misivas grapadas a sus sobres en bus­ca de cartas que no fueran repetitivas o insultantes y que aportaran algún punto de vista interesante a los debates abier­tos. Cuando no encontraba algo digno de ser publicado, el propio becario escri­bía las cartas.

En los digitales, se han sustituido las cartas por los comentarios, por lo gene­ral mucho menos interesantes y edifican­tes. La misma palabra lo dice. Una car­ta exige reposo a la hora de ser escrita. Un comentario, en cambio, se escribe en caliente, normalmente provocado por el fragor de la indignación. Se filtran para evitar exabruptos o infamias, pero no se editan: ni se seleccionan, ni se corrigen. Aportan tan poco que algunos medios las sustituyen por valoraciones en forma de estrellas o pulgares hacia arriba o ha­cia abajo. Otros, directamente, han opta­do por eliminarlos.

Hay una figura que vivió su esplen­dor hace décadas y que ahora resultaría de gran ayuda en los diarios digitales. Se trata del ombudsman o defensor del lector. Hoy son ya pocos los medios que disponen de esa figura. Y en los digitales, que se sepa, ni siquiera se han planteado incorporar tal función. Tiene problemas, es cierto. No está la economía de los me­dios para, además de ingenieros, seos, curators, community managers y tantos otros, sumar a sus equipos a alguien de esas características. Es difícil encontrar esa figura independiente que defienda al lector de la redacción y de la empresa. Por si estos fueran pocos motivos, resul­ta un incordio difícil de asumir en estos tiempos acelerados.

El resultado es que paradójicamen­te la relación del diario con el lector es hoy, cuando la interacción resulta más fácil que nunca, poco fluida. Ya no que­dan más procedimientos para recibir el feedback de los lectores –y no digamos para darles voz– que las estadísticas de clics que recibe cada noticia o artículo, o las que determinan el tiempo de lectura.

Bueno, sí, en puridad, queda otra vía de comunicación, que es igual para to­dos, pero ajena a los propios medios. Y, sobre todo, es tan poco fiable como dis­torsionadora: la repercusión en las redes sociales.

Haber dejado la interacción del lector con el medio en manos de las redes so­ciales acarrea no pocos problemas. Lle­vamos el debate sobre nuestras opinio­nes o informaciones fuera de nuestro territorio, y se lo ofrecemos gratis a los grandes monstruos de Internet. Además, el diálogo ya no se produce con la cabe­cera, sino directamente con el periodista. Y, en las redes, el periodista evita a me­nudo representar al medio para el que trabaja –«las opiniones son solo mías» o «no me represento más que a mí mismo» se suele leer en los perfiles-, arrebatando así el protagonismo a su mancheta.

La principal razón por las que los usuarios recurrimos cada vez más a las redes es muy simple: se nos hace más ca­so. Sólo hace falta ver la profusión de quejas y reclamaciones en las redes. Las empresas temen que airear sus errores en público dañe su imagen y responden de inmediato. El usuario sabe que su re­clamación sobre una línea telefónica, un billete de tren o un deficiente servicio en un restaurante se solucionará en el ins­tante si se denuncia en las redes, mien­tras que recurrir a la hoja de reclamacio­nes o al teléfono de atención al cliente caerá en vía muerta.

Lo mismo nos ocurre a los medios. Hemos regalado a las redes, además de muchos de nuestros contenidos, nuestra capacidad de relación con el lector, con lo que eso conlleva. Hemos canjeado el «intercambio de opiniones informadas», del que nos hablaba John Oakes, por la algarabía de Twitter. O por «la magnifi­cación del odio y la desinformación pa­ra generar más ingresos» que practica Facebook, según hemos sabido recien­temente.

No seré yo el que defienda una vuel­ta a las cartas al director en una época en la que la correspondencia –magnifi­ca palabra- ha caído en desuso. Pero tal vez debiéramos recuperar el espíritu de aquellas cartas, de aquel exponer opi­niones ajenas, de aquel abrir los perió­dicos al debate. Podríamos empezar por darle voz al lector en nuestra cabecera, más allá de los likes, los rankings de no­ticias más comentadas o las tan poco fia­bles encuestas de Internet. Y, sobre todo, lo más lejos posible del tótum revolútum de las redes sociales.

 

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