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Efemérides

54Grado.com : Hoy es Jueves 01 de Enero del 2026. Faltan 365 días para el año 2027. temperatura: la máxima estará entre 31 °C y 33 °C y la mínima entre 22 °C y 24 °C :.... Efemérides Nacionales: 1001 coronación de Esteban I de Hungría como el primer rey de Hungría por el papa Silvestre II. 1259 en Nicea, Miguel VIII Paleólogos es proclamado coemperador con su compañero Juan IV Ducas Láscaris. 1369 Luis II, el Bueno, duque de Borbón, instituye la Orden del Escudo de Oro. 1432 en la ciudad de Granada (España), Yusuf IV es proclamado sultán tras una sublevación popular que destrona a Muhammad IX. 1438 en Hungría, Alberto II de Habsburgo es coronado rey. 1501 fecha que tradicionalmente se considera como el final de los libros impresos llamados incunables. 1504 en Italia, el ejército español entra en Gaeta, terminando así la guerra que enfrentó a Francia y España por Nápoles. 1515 el rey Francisco I accede al trono. 1527 en el parlamento de Cetin, los aristócratas croatas eligen a Fernando I de Habsburgo como rey. 1540 en Perú, Pedro de Valdivia inicia su expedición a Chile. Sale del Cusco con un grupo reducido de españoles y pocos indígenas. Lo acompaña Inés de Suárez, la primera mujer que inscribe su nombre en la Historia de Chile. 1574 en Bolivia, el conquistador español Santiago Barba de Padilla funda la ciudad de Oropesa, que a partir de 1786 fue llamada Cochabamba. 1600 Escocia comienza a usar el calendario juliano. 1606 en Santiago de Chile se realiza la primera exposición de Artes e Industrias. Estaban representadas la alfarería, la curtiduría y la torcedura de cáñamo. 1651 en Escocia, Carlos II es coronado rey. 1652 en Alemania, el físico Johann Lorenz Bausch funda la Academia Naturae Curiosorum. 1660 Samuel Pepys comienza a escribir su diario. 1673 entre Nueva York y Boston comienza a funcionar el correo regular. 1700 Rusia comienza a usar el calendario juliano. 1707 en Portugal, Juan V es coronado rey. 1727 en la Charité de Berlín se crea una unidad de obstetricia con una "sala independiente donde se acoge a las mujeres licenciosas poco antes del parto". 1739 el explorador francés Jean-Baptiste Charles Bouvet de Lozier descubre la isla Bouvet. 1764 en Rusia, la zarina Catalina II ordena la confiscación de las propiedades de la Iglesia. 1772 en Londres se emiten por vez primera los cheques de viajero, que se podrán utilizar en 90 ciudades europeas. 1776 en Francia se suprimen las compañías de mosqueteros. 1788 en Londres se publica el primer número del periódico The Times. 1791 en Lima (Perú) se publica el primer número del Mercurio Peruano. 1797 Albany sustituye a Nueva York como capital del estado de Nueva York. 1800 se disuelve la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales. 1801 el monje lombardo Giuseppe Piazzi (1746-1826) descubre el primer asteroide: Ceres. 1801 se completa la unión legal del Reino de Gran Bretaña y el Reino de Irlanda que forma el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda. 1804 Jean-Jacques Dessalines proclama la independencia de Haití, resucitando el antiguo nombre indígena de la isla. 1806 en Francia, Napoleón I deroga el calendario republicano y restablece el gregoriano. 1808 en EE. UU. se prohíbe la importación de esclavos. 1809 en Buenos Aires Martín de Álzaga encabeza una asonada con el propósito de destituir al virrey Santiago de Liniers. 1818 en Chile se reconstruye la ciudad de Villarrica. 1818 Mary Shelley publica su novela Frankenstein, o el Prometeo moderno. 1820 en España, el general Rafael de Riego se subleva en Las Cabezas de San Juan contra el absolutismo monárquico de Fernando VII y proclama la Constitución de 1812. 1826 en el estado Estado de México, Naucalpan se convierte en municipio. 1830 Guillermo I, rey de Wutemberg instaura la Orden de Federico. 1833 el Reino Unido proclama su soberanía sobre las islas Malvinas. 1841 en Honduras toma posesión el primer presidente de la República, el general Francisco Ferrera. 1850 en España se instaura un nuevo sistema de correo con sellos adhesivos. 1857 en Chile entra a regir el nuevo Código Civil. 1860 victoria española en la Batalla de los Castillejos. 1861 Benito Juárez entra a la Ciudad de México después de la Guerra de Reforma. 1863 en EE. UU. entra en vigor la Proclamación de Emancipación para los esclavos en territorio confederado. 1865 en Chile se establece el sistema métrico decimal como sistema de medida oficial en el país. 1873 Japón empieza a usar el calendario gregoriano. 1877 La reina Victoria es proclamada emperatriz de la India. 1879 en Barcelona se reedita el semanario satírico republicano L'Esquella de la Tortaza. 1880 en Panamá, Ferdinand de Lesseps comienza la construcción del canal transoceánico. 1885 en Chile, entran en vigor las leyes del matrimonio y de registro civil. 1885 en España, entra en vigor el primer reglamento del Ateneo de Madrid. 1892 Isla Ellis se convierte en el centro de acogida de nuevos inmigrantes a Estados Unidos. 1898 en Cuba asume sus funciones un gobierno autónomo. 1899 en Cataluña sale a la calle el diario La Veu. 1899 en Cuba, el ejército español entrega la isla a EE. UU., que la había mantenido ocupada durante tres años. 1900 el archipiélago de las islas Hawái solicita un delegado en la convención nacional del Partido Republicano de Estados Unidos. 1900 el gobierno británico envía militares contra el emir de Nigeria, después de que este ofreciera una recompensa por cada «cabeza de británico» que le fuera entregada. Este mismo día, Nigeria se convierte en protectorado británico, con Frederick Lugard como gobernador general. 1900 en España se aprueba un nuevo artículo del Código Penal para combatir legalmente los nacionalismos catalán, vasco y otros que comienzan a irrumpir en la escena política española. 1900 en la colonia belga del Congo, los nativos masacran un fuerte y devoran a los supervivientes. 1900 en los Países Bajos se instaura la educación obligatoria. 1900 en París se registra un fuerte derrumbe en parte de las obras de la construcción del tren subterráneo. No hay muertos, pero sí muchos heridos graves. 1901 en Australia se establece la Mancomunidad Británica (Commonwealth) mediante la unión de seis colonias. 1901 en España empieza a regir el horario oficial por el meridiano de Greenwich. 1901 en la colonia francesa de Madagascar (África) se inaugura la primera autopista del mundo, con una longitud de 200 km. 1902 en Pensilvania (EE. UU.): Nathan Stubblefield realiza la primera demostración pública de radio. 1902 se inaugura en Charlottenburg (Alemania) el Licht-Luft-Institut, fundado por iniciativa de personas que pretenden reformar el modo de vida. 1903 en España aparece el primer número del periódico ABC. 1903 en la ciudad de Delhi (India), el rey británico Eduardo VII es coronado emperador en medio de imponentes ceremonias. 1903 en París (Francia), el erudito J. Mardrus publica la primera versión completa en una lengua occidental del legendario libro Las mil y una noches (16 volúmenes), luego de las magníficas antologías hechas por el francés Gallard (siglo XVIII) y por el británico Richard Francis Burton (1877). 1905 en Argentina se funda el Club Atlético Independiente (que ganará 7 copas Libertadores y 2 Copas Intercontinentales). 1910 en Argentina se funda el Club Atlético Vélez Sarsfield. 1910 por primera vez los españoles inician el año comiendo doce uvas al son de las campanas, según una costumbre francesa. 1911 en la República de Nicaragua, el general José Dolores Estrada es elegido presidente. 2000 a las 12:00 TT se fija como referencia en astronomía la época J2000.0. 2001 el dólar entra en circulación en El Salvador. 2001 en Países Bajos mueren diez jóvenes cuando celebraban la Nochevieja. 2001 Suecia asume la presidencia de turno de la Unión Europea. 2002 en la Unión Europea entra en vigor el euro como moneda única para 12 estados. 2003 en Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva se convierte en presidente.

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domingo, 5 de diciembre de 2021

¿Volverán las cartas al director?

JUAN CARLOS LAVIANA
MADRID, ESPAÑA

 John Oakes, responsable de las pá­ginas editoriales del New York Ti­mes entre 1961 y 1976, debería ser una referencia para los actuales jefes de opinión.

A él debemos la transformación de su sección en la «Da­ma gris», que serviría de modelo durante décadas para periódicos de todo el mun­do. Su intención era reducir las columnas del propio rotativo para ofrecer espacio a las voces ajenas, preferiblemente de no periodistas. Y, muy en especial, para dar entidad a las cartas al director, «con la in­tención de ofrecer la oportunidad de ex­presarse en el Times a pareceres ajenos a la cabecera».

Cuenta Ruth Adler, en el clásico Un día en la vida de The New York Times, que Oakes estaba abrumado por los muchos pareceres y protestas que le transmitían desde diferentes ámbitos. Solía zanjar los reproches de forma lacónica: «Escribe una carta al editor». Frase que, por cierto, se ha repetido una y otra vez en todas las redacciones para quitarse el problema de encima. Los lectores del Times atendían la sugerencia a razón de 30.000 epísto­las por año.

Oakes definía la sección de cartas co­mo «un intercambio de opiniones infor­madas, un vehículo para un debate serio sobre asuntos públicos». Las cartas selec­cionadas para su publicación obedecían, generalmente, a un criterio de propor­cionalidad entre los pros y los contras del asunto tratado. Eso sí, siempre se daba prioridad a aquellos debates controver­tidos en los que el periódico había adop­tado una postura contundente. Conside­raba importante dar voz a las opiniones que diferían de la línea editorial del Ti­mes, lo que, a su acertado parecer, enri­quecía el periódico. Su interés por la opi­nión de los lectores era tal que, según relata Adler, a la hora de distribuir el es­pacio de su sección, primero colocaba las cartas y, en torno a ellas, iba ubicando los diferentes artículos o columnas en el es­pacio que quedaba disponible.

Con la transformación de la prensa, de analógica a digital, ha surgido en la pro­fesión un irracional rechazo a las leccio­nes que la historia del periodismo ofrece. Da la impresión de que se hubiera traza­do una línea infranqueable entre el perio­dismo de antes y el periodismo de ahora. Hay auténtico terror ya no a ser ‘viejuno’, sino a parecerlo. Se ignora que el cambio de envoltorio no debe conllevar ni un de­terioro, ni un perjuicio, ni un desprecio por el contenido de ese paquete bien en­vuelto que seguimos llamando, a falta de un nombre más preciso, diario o periódi­co pese a que ya no tenga periodicidad.

Las cartas al director hoy son un ele­mento residual en la prensa. Tal vez, pa­ra actualizarnos, deberíamos cambiar el nombre por el de e-mails al director o mensajes a la redacción. En los periódi­cos de papel, se arrinconan, casi como un recurso para encajar las columnas o artí­culos. Cuando las tribunas son demasia­do largas, ni siquiera tienen cabida. «Da­me unas cartas para calzar el artículo» es una expresión que se repite con fre­cuencia. Es verdad que entre los mensa­jes que llegan es difícil encontrar mirlos blancos, pero no por eso hay que despre­ciarlos. No hace tanto, se encargaba al becario escarbar en una inmensa carpeta de misivas grapadas a sus sobres en bus­ca de cartas que no fueran repetitivas o insultantes y que aportaran algún punto de vista interesante a los debates abier­tos. Cuando no encontraba algo digno de ser publicado, el propio becario escri­bía las cartas.

En los digitales, se han sustituido las cartas por los comentarios, por lo gene­ral mucho menos interesantes y edifican­tes. La misma palabra lo dice. Una car­ta exige reposo a la hora de ser escrita. Un comentario, en cambio, se escribe en caliente, normalmente provocado por el fragor de la indignación. Se filtran para evitar exabruptos o infamias, pero no se editan: ni se seleccionan, ni se corrigen. Aportan tan poco que algunos medios las sustituyen por valoraciones en forma de estrellas o pulgares hacia arriba o ha­cia abajo. Otros, directamente, han opta­do por eliminarlos.

Hay una figura que vivió su esplen­dor hace décadas y que ahora resultaría de gran ayuda en los diarios digitales. Se trata del ombudsman o defensor del lector. Hoy son ya pocos los medios que disponen de esa figura. Y en los digitales, que se sepa, ni siquiera se han planteado incorporar tal función. Tiene problemas, es cierto. No está la economía de los me­dios para, además de ingenieros, seos, curators, community managers y tantos otros, sumar a sus equipos a alguien de esas características. Es difícil encontrar esa figura independiente que defienda al lector de la redacción y de la empresa. Por si estos fueran pocos motivos, resul­ta un incordio difícil de asumir en estos tiempos acelerados.

El resultado es que paradójicamen­te la relación del diario con el lector es hoy, cuando la interacción resulta más fácil que nunca, poco fluida. Ya no que­dan más procedimientos para recibir el feedback de los lectores –y no digamos para darles voz– que las estadísticas de clics que recibe cada noticia o artículo, o las que determinan el tiempo de lectura.

Bueno, sí, en puridad, queda otra vía de comunicación, que es igual para to­dos, pero ajena a los propios medios. Y, sobre todo, es tan poco fiable como dis­torsionadora: la repercusión en las redes sociales.

Haber dejado la interacción del lector con el medio en manos de las redes so­ciales acarrea no pocos problemas. Lle­vamos el debate sobre nuestras opinio­nes o informaciones fuera de nuestro territorio, y se lo ofrecemos gratis a los grandes monstruos de Internet. Además, el diálogo ya no se produce con la cabe­cera, sino directamente con el periodista. Y, en las redes, el periodista evita a me­nudo representar al medio para el que trabaja –«las opiniones son solo mías» o «no me represento más que a mí mismo» se suele leer en los perfiles-, arrebatando así el protagonismo a su mancheta.

La principal razón por las que los usuarios recurrimos cada vez más a las redes es muy simple: se nos hace más ca­so. Sólo hace falta ver la profusión de quejas y reclamaciones en las redes. Las empresas temen que airear sus errores en público dañe su imagen y responden de inmediato. El usuario sabe que su re­clamación sobre una línea telefónica, un billete de tren o un deficiente servicio en un restaurante se solucionará en el ins­tante si se denuncia en las redes, mien­tras que recurrir a la hoja de reclamacio­nes o al teléfono de atención al cliente caerá en vía muerta.

Lo mismo nos ocurre a los medios. Hemos regalado a las redes, además de muchos de nuestros contenidos, nuestra capacidad de relación con el lector, con lo que eso conlleva. Hemos canjeado el «intercambio de opiniones informadas», del que nos hablaba John Oakes, por la algarabía de Twitter. O por «la magnifi­cación del odio y la desinformación pa­ra generar más ingresos» que practica Facebook, según hemos sabido recien­temente.

No seré yo el que defienda una vuel­ta a las cartas al director en una época en la que la correspondencia –magnifi­ca palabra- ha caído en desuso. Pero tal vez debiéramos recuperar el espíritu de aquellas cartas, de aquel exponer opi­niones ajenas, de aquel abrir los perió­dicos al debate. Podríamos empezar por darle voz al lector en nuestra cabecera, más allá de los likes, los rankings de no­ticias más comentadas o las tan poco fia­bles encuestas de Internet. Y, sobre todo, lo más lejos posible del tótum revolútum de las redes sociales.

 

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