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Paracaidistas y «marines» estadounidenses inician una operación para dividir la ciudad de Santo Domingo en dos partes, durante los primeros días de la intervención militar de Estados Unidos a la República Dominicana. 1968. El presidente Joaquín Balaguer firma un acuerdo de préstamo con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Agencia Internacional para el Desarrollo (AID) para iniciar la construcción de la presa de Tavera. 1970. Hace su debut en las Grandes Ligas, con el equipo Angeles Angels of Anaheim, el jardinero Tomás Roberto Silverio Veloz (Tomás Silverio). 1973. El líder y presidente del PRD, profesor Juan Bosch, abandona la clandestinidad en la que había estado desde el 5 de febrero para evadir la persecución en su contra desatada por el Gobierno, tras el desembarco de guerrilleros encabezados por Francisco A. Caamaño Deñó. 1987. Tras ser interrogado por más de diez horas por una jueza de instrucción en torno a las acusaciones de malversación de fondos mientras gobernó el país, el expresidente Salvador Jorge Blanco sufre trastornos emocionales al emitirse una orden de prisión en su contra. 2014. El rapero dominicano Leonardo Michael Flores Ozuna (Monkey Black) es asesinado durante una pelea en la localidad de Sant Adrià de Besòs, vecina de Barcelona, España. 2018. El Gobierno dominicano anuncia el establecimiento de relaciones diplomáticas con China Popular, decisión hecha pública durante una rueda de prensa realizada en el Palacio Nacional por el consultor jurídico del Poder Ejecutivo, Flavio Darío Espinal. 2023. Como parte del Plan Nacional de Crecimiento (PNC), el Partido Revolucionario Moderno (PRM) informó que ha inscrito en sus filas a más de 350,000 nuevos militantes, con los que afirma haber sobrepasado los 2.2 millones de afiliados. 2025. El canciller dominicano, Roberto Álvarez, solicita a su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, su intervención para que la Federación de Rusia respalde una acción más efectiva de las Naciones Unidas en la misión de paz en Haití, indicando que urge un rol más efectivo de la comunidad internacional en la logística y el financiamiento de las fuerzas. Internacionales: 1492. Los Reyes Católicos ordenan que las naves de Palos de la Frontera (Huelva) se pongan al servicio de Cristóbal Colón y expiden a favor de Colón los títulos de almirante, virrey y gobernador de las tierras que descubriere. 1789. George Washington asume en Nueva York como primer presidente de EE. UU. 1803. Estados Unidos le compra a Francia el estado de Luisiana por 80.0 millones de dólares. 1810. El ex sacerdote y generalísimo mexicano José María Morelos y Pavón libra su primer combate con los españoles, a los que vence en la batalla del Cerro Veladero. 1838. Nicaragua proclama su segunda independencia al separarse de las Provincias Unidas de América Central. 1941. Se da por concluida la conquista del Reino de Grecia por parte de los alemanes tras 25 días. 1945. El dictador alemán Adolfo Hitler se suicida en su búnker de Berlín. 1975. Tropas norvietnamitas que combatieron a los soldados estadounidenses toman la ciudad de Saigón, capital de Vietnam del Sur. 1984. España registra una cifra oficial de 350 fallecidos debido al síndrome tóxico surgido en 1981. 1992. En Sierra Leona, militares amotinados toman el poder tras la huida del presidente Joseph Momoh a Guinea. -Una granada EAM 75 (de origen español) estalla en el frente de la casa natal del revolucionario y guerrillero Ernesto (Che) Guevara, donde días después se planeaba instalar una placa conmemorativa. 1993. Un hombre con trastornos mentales apuñala a la tenista Steffi Graf durante el torneo de Hamburgo. 1999. El presidente de las islas Comoras, Tadjidine Ben Said Massounde, es derrocado en un golpe de Estado militar, el decimoctavo desde la independencia del país. 2008. El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, firma el decreto que ordena la renacionalización de la Siderúrgica del Orinoco (Sidor), hasta entonces en manos del grupo argentino Techint. 2013. Guillermo Alejandro de Orange jura su cargo y es investido rey de los Países Bajos. 2015. La agencia de espionaje de Corea del Sur informa la ejecución del ministro de Defensa norcoreano Hyon Yong-chol, por mostrar deslealtad al líder Kim Jong-un, dormirse durante un evento y no cumplir con instrucciones dadas por su comandante en jefe. 2018. Al menos 37 personas, incluido un fotógrafo de la AFP y otros nueve periodistas, mueren en Afganistán como consecuencia de una serie de atentados registrados en Kabul y en el sur del país. -La Fiscalía brasileña presenta una nueva denuncia por corrupción contra el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, preso desde el 7 de abril para cumplir una condena de 12 años de prisión; en esta oportunidad, por supuestamente recibir sobornos de la constructora Odebrecht. 2019. La capital venezolana vive una jornada de violentos disturbios con un saldo mayor a 60 heridos en medio del fracaso de un intento de golpe de Estado contra el presidente Nicolás Maduro, amparado por la rebelión de unos 40 soldados en la base militar La Carlota, del autoproclamado presidente, el diputado Juan Guaidó. 2024. Durante una reunión celebrada en la Villa d´Accueil de Bourdon, el Consejo Presidencial de Haití elige a Fritz Bélizaire, extitular de Deportes, como nuevo primer ministro, en sustitución de Ariel Henry. -El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, proclama en un mensaje a la nación que la Corte Penal Internacional de La Haya no tiene autoridad para impedir que sus tropas entren en la ciudad de Rafa y cumplan su determinación de ganar la guerra en Gaza. 2025. En Bolivia, una jueza de la ciudad de Santa Cruz anula la imputación y la orden de arresto contra el expresidente Evo Morales, al que las autoridades acusan de trata de personas a pocos meses de que se celebren las elecciones presidenciales a las que tiene previsto presentarse.

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domingo, 5 de diciembre de 2021

¿Volverán las cartas al director?

JUAN CARLOS LAVIANA
MADRID, ESPAÑA

 John Oakes, responsable de las pá­ginas editoriales del New York Ti­mes entre 1961 y 1976, debería ser una referencia para los actuales jefes de opinión.

A él debemos la transformación de su sección en la «Da­ma gris», que serviría de modelo durante décadas para periódicos de todo el mun­do. Su intención era reducir las columnas del propio rotativo para ofrecer espacio a las voces ajenas, preferiblemente de no periodistas. Y, muy en especial, para dar entidad a las cartas al director, «con la in­tención de ofrecer la oportunidad de ex­presarse en el Times a pareceres ajenos a la cabecera».

Cuenta Ruth Adler, en el clásico Un día en la vida de The New York Times, que Oakes estaba abrumado por los muchos pareceres y protestas que le transmitían desde diferentes ámbitos. Solía zanjar los reproches de forma lacónica: «Escribe una carta al editor». Frase que, por cierto, se ha repetido una y otra vez en todas las redacciones para quitarse el problema de encima. Los lectores del Times atendían la sugerencia a razón de 30.000 epísto­las por año.

Oakes definía la sección de cartas co­mo «un intercambio de opiniones infor­madas, un vehículo para un debate serio sobre asuntos públicos». Las cartas selec­cionadas para su publicación obedecían, generalmente, a un criterio de propor­cionalidad entre los pros y los contras del asunto tratado. Eso sí, siempre se daba prioridad a aquellos debates controver­tidos en los que el periódico había adop­tado una postura contundente. Conside­raba importante dar voz a las opiniones que diferían de la línea editorial del Ti­mes, lo que, a su acertado parecer, enri­quecía el periódico. Su interés por la opi­nión de los lectores era tal que, según relata Adler, a la hora de distribuir el es­pacio de su sección, primero colocaba las cartas y, en torno a ellas, iba ubicando los diferentes artículos o columnas en el es­pacio que quedaba disponible.

Con la transformación de la prensa, de analógica a digital, ha surgido en la pro­fesión un irracional rechazo a las leccio­nes que la historia del periodismo ofrece. Da la impresión de que se hubiera traza­do una línea infranqueable entre el perio­dismo de antes y el periodismo de ahora. Hay auténtico terror ya no a ser ‘viejuno’, sino a parecerlo. Se ignora que el cambio de envoltorio no debe conllevar ni un de­terioro, ni un perjuicio, ni un desprecio por el contenido de ese paquete bien en­vuelto que seguimos llamando, a falta de un nombre más preciso, diario o periódi­co pese a que ya no tenga periodicidad.

Las cartas al director hoy son un ele­mento residual en la prensa. Tal vez, pa­ra actualizarnos, deberíamos cambiar el nombre por el de e-mails al director o mensajes a la redacción. En los periódi­cos de papel, se arrinconan, casi como un recurso para encajar las columnas o artí­culos. Cuando las tribunas son demasia­do largas, ni siquiera tienen cabida. «Da­me unas cartas para calzar el artículo» es una expresión que se repite con fre­cuencia. Es verdad que entre los mensa­jes que llegan es difícil encontrar mirlos blancos, pero no por eso hay que despre­ciarlos. No hace tanto, se encargaba al becario escarbar en una inmensa carpeta de misivas grapadas a sus sobres en bus­ca de cartas que no fueran repetitivas o insultantes y que aportaran algún punto de vista interesante a los debates abier­tos. Cuando no encontraba algo digno de ser publicado, el propio becario escri­bía las cartas.

En los digitales, se han sustituido las cartas por los comentarios, por lo gene­ral mucho menos interesantes y edifican­tes. La misma palabra lo dice. Una car­ta exige reposo a la hora de ser escrita. Un comentario, en cambio, se escribe en caliente, normalmente provocado por el fragor de la indignación. Se filtran para evitar exabruptos o infamias, pero no se editan: ni se seleccionan, ni se corrigen. Aportan tan poco que algunos medios las sustituyen por valoraciones en forma de estrellas o pulgares hacia arriba o ha­cia abajo. Otros, directamente, han opta­do por eliminarlos.

Hay una figura que vivió su esplen­dor hace décadas y que ahora resultaría de gran ayuda en los diarios digitales. Se trata del ombudsman o defensor del lector. Hoy son ya pocos los medios que disponen de esa figura. Y en los digitales, que se sepa, ni siquiera se han planteado incorporar tal función. Tiene problemas, es cierto. No está la economía de los me­dios para, además de ingenieros, seos, curators, community managers y tantos otros, sumar a sus equipos a alguien de esas características. Es difícil encontrar esa figura independiente que defienda al lector de la redacción y de la empresa. Por si estos fueran pocos motivos, resul­ta un incordio difícil de asumir en estos tiempos acelerados.

El resultado es que paradójicamen­te la relación del diario con el lector es hoy, cuando la interacción resulta más fácil que nunca, poco fluida. Ya no que­dan más procedimientos para recibir el feedback de los lectores –y no digamos para darles voz– que las estadísticas de clics que recibe cada noticia o artículo, o las que determinan el tiempo de lectura.

Bueno, sí, en puridad, queda otra vía de comunicación, que es igual para to­dos, pero ajena a los propios medios. Y, sobre todo, es tan poco fiable como dis­torsionadora: la repercusión en las redes sociales.

Haber dejado la interacción del lector con el medio en manos de las redes so­ciales acarrea no pocos problemas. Lle­vamos el debate sobre nuestras opinio­nes o informaciones fuera de nuestro territorio, y se lo ofrecemos gratis a los grandes monstruos de Internet. Además, el diálogo ya no se produce con la cabe­cera, sino directamente con el periodista. Y, en las redes, el periodista evita a me­nudo representar al medio para el que trabaja –«las opiniones son solo mías» o «no me represento más que a mí mismo» se suele leer en los perfiles-, arrebatando así el protagonismo a su mancheta.

La principal razón por las que los usuarios recurrimos cada vez más a las redes es muy simple: se nos hace más ca­so. Sólo hace falta ver la profusión de quejas y reclamaciones en las redes. Las empresas temen que airear sus errores en público dañe su imagen y responden de inmediato. El usuario sabe que su re­clamación sobre una línea telefónica, un billete de tren o un deficiente servicio en un restaurante se solucionará en el ins­tante si se denuncia en las redes, mien­tras que recurrir a la hoja de reclamacio­nes o al teléfono de atención al cliente caerá en vía muerta.

Lo mismo nos ocurre a los medios. Hemos regalado a las redes, además de muchos de nuestros contenidos, nuestra capacidad de relación con el lector, con lo que eso conlleva. Hemos canjeado el «intercambio de opiniones informadas», del que nos hablaba John Oakes, por la algarabía de Twitter. O por «la magnifi­cación del odio y la desinformación pa­ra generar más ingresos» que practica Facebook, según hemos sabido recien­temente.

No seré yo el que defienda una vuel­ta a las cartas al director en una época en la que la correspondencia –magnifi­ca palabra- ha caído en desuso. Pero tal vez debiéramos recuperar el espíritu de aquellas cartas, de aquel exponer opi­niones ajenas, de aquel abrir los perió­dicos al debate. Podríamos empezar por darle voz al lector en nuestra cabecera, más allá de los likes, los rankings de no­ticias más comentadas o las tan poco fia­bles encuestas de Internet. Y, sobre todo, lo más lejos posible del tótum revolútum de las redes sociales.

 

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