PORT ST. LUCIE, Florida, EE.UU. Port St. Lucie es un conjunto de complejos de viviendas y centros comerciales sin nada realmente distintivo, con excepci贸n tal vez de su proximidad a una planta nuclear y el hecho de que all铆 hace su pretemporada el equipo de b茅isbol Mets de Nueva York.
Un d铆a Lily Zhong lleg贸 a la ciudad, invirti贸 500.000 d贸lares en un terreno y prometi贸 construir un centro de negocios y otras actividades del que la urbe pudiese sentirse orgullosa.
Mostr贸 planes para edificar edificios de varias plantas a lo largo de calles anchas, bonitas, en las que la gente podr铆a hacer compras, instalar oficinas, cenar y asistir a eventos, seg煤n el Gregory Oravec, alcalde de esta ciudad de 174.000 habitantes, muchos de ellos jubilados que ansiaban tener un sector como ese.
“La idea er
a generar un sentido de comunidad”, expres贸.
a generar un sentido de comunidad”, expres贸.
En lugar de llevar a cabo todos esos planes, las autoridades dicen que Zhong embauc贸 a los funcionarios municipales como parte de una estafa compleja a inversionistas extranjeros, a los que se les ofrec铆a la residencia permanente a cambio de que invirtiesen dinero en proyectos que generasen empleos.
Zhong recaud贸 al menos 8,5 millones de d贸lares de inversionistas chinos a trav茅s del programa de visas EB-5 y us贸 parte de esa suma para gastos personales, como la compra de autom贸viles de lujo, de una casa y un yate, seg煤n dijo la Comisi贸n de Bolsa y Valores, conocida por sus siglas en ingl茅s, SEC.
Congelaci贸n de bienes
La Comisi贸n logr贸 que un tribunal congelase en noviembre los bienes de Zhong, quien ha negado las acusaciones a trav茅s de su abogado, pero no se la ha acusado de delito alguno por ahora.
Este es uno de varios casos en los que se alega que el programa EB-5, en vigor desde principios de la d茅cada de 1990, est谩 siendo usado para defraudar a miles de inversionistas, que pagan decenas de d贸lares pensando que van a conseguir la residencia, seg煤n la SEC.
“Es un programa leg铆timo, que, en t茅rminos generales, ha sido usado leg铆timamente”, expres贸 Eric Bustillo, director de la oficina de la SEC de Miami. “Pero hay estafadores que lo ven como una forma de conseguir dinero”.
A partir del EB-5, todo extranjero que invierta un mill贸n de d贸lares en un proyecto que genere al menos 10 empleos puede conseguir un permiso de estad铆a por dos a帽os para 茅l y su familia. Cumplido ese plazo, puede solicitar la residencia permanente. En algunos sitios como Port Saint Lucie, que fue muy golpeada por la crisis de la vivienda de hace algunos a帽os, basta con que inviertan medio mill贸n de d贸lares para poder acogerse a ese programa.
Hay unas 10.000 visas EB-5 anuales, de acuerdo con el Departamento de Seguridad Nacional, pero la SEC afirma que ninguna dependencia del gobierno supervisa las inversiones ni la concesi贸n de residencias temporales, y tampoco revisa los proyectos que generan esas inversiones.
En un caso, la SEC y el Departamento de Justicia acusaron a Anshoo Sethi de usar informaci贸n falsa al solicitar a 250 inversionistas mayormente chinos al menos 500.000 d贸lares por cabeza para un proyecto de 145 millones de d贸lares con miras a la construcci贸n de un centro de convenciones en Chicago. Se enga帽贸 a los inversionistas dici茅ndoles que una importante cadena de hoteles estaba detr谩s del proyecto y que ya se hab铆an conseguido todos los permisos de construcci贸n, todo lo cual era falso, seg煤n documentos legales.
Los inversionistas pagaron unos 11 millones de d贸lares en “gastos administrativos” que deb铆an ser reembolsados. Fiscales afirman, sin embargo, que el 90% de esa suma fue a parar a manos de Sethi y de sus empresas, incluidos 2,5 millones de d贸lares depositados en su cuenta en un banco de Hong Kong. Sethi se declar贸 culpable de fraude esta semana y podr铆a ser condenado a hasta 20 a帽os de c谩rcel.
En otro caso, la SEC acus贸 a Marco y Bebe Ram铆rez, de McAllen, Texas, de recaudar fraudulentamente 5 millones de d贸lares de inversionistas mexicanos, egipcios y nigerianos con la promesa de que se les conseguir铆a la visa EB-5. El dinero deb铆a a ser depositado en una cuenta especial y no deb铆a ser tocado hasta que se aprobasen las visas, pero la SEC dijo que los Ram铆rez lo usaron para abrir un restaurante y resolver una demanda.
Un juez congel贸 los bienes de los Ram铆rez y nombr贸 un s铆ndico para que lidiase con todas las demandas. Ninguno de los inversionistas consigui贸 permisos de residencia, de acuerdo con documentos legales.
Oravec, el alcalde de Port St. Lucie, dijo que Zhong gener贸 suspicacias porque casi no se reun铆a con funcionarios municipales ni dio pasos concretos para poner en marcha el proyecto. “Siempre pens茅 que hab铆a gato encerrado”, expres贸.
La concejal Shannon Martin dijo que la estafa representa otro traspi茅 para un proyecto que est谩 dando vueltas desde hace una d茅cada.
“Lamentablemente, se frustr贸 de nuevo”, declar贸 durante una reciente reuni贸n.
Los inversionistas embaucados por Zhong le escribieron a un juez pidi茅ndole que los ayude a recuperar su dinero.
“No sab铆amos nada del supuesto fraude”, aseguraron en una carta firmada por 17 inversionistas.
El abogado de Zhong, David Case, sostiene que no hubo irregularidad alguna y que su cliente jam谩s prometi贸 visas.





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