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Efemérides

54Grado.com : Hoy es domingo 30 de noviembre del 2025 . Faltan 31 días para el año 2026. Temperatura: la máxima estará entre 31 °C y 33 °C y la mínima entre 22 °C y 24 °C :.... Efemérides Nacionales: 1821. Inspirado por las ideas liberales que corrían por el continente, conspira contra España, José Núñez de Cáceres, proclama junto a varios intelectuales, la independencia de la parte oriental de La Española creando el Estado Independiente de Haití. 1907. Nace en La Vega el primer hijo del matrimonio Bosch-Gaviño: José Andrés, hermano mayor del ex presidente Juan Bosch Gaviño. 1912. Monseñor Adolfo Alejandro Nouel es designado presidente provisional de la República por decreto del Congreso Nacional tras la renuncia de Eladio Victoria, con el encargo de organizar las elecciones en el plazo de un año. 1916. Suspenden su publicación los periódicos "La Bandera", "El Radical", "El Progreso" y "El Heraldo Dominicano", en la ciudad de Santo Domingo. 1934. Es promulgada la Ley 786, mediante la cual fueron creadas las secretarías de Estado de Educación Pública y Bellas Artes. 1940. El licenciado Joaquín Balaguer pronuncia en la Ciudad de San Juan de la Maguana la conferencia "Trujillo: creador de la personalidad del Estado Dominicano". 1961. Retorna a la Base Naval de Las calderas el yate Angelita, en cuyo interior no sólo se encontró el féretro del dictador Rafael Trujillo, sino también US$4.0 millones y certificados de depósitos bancarios. -El presidente Joaquín Balaguer encabeza la junta militar instalada por las Fuerzas Armadas. 1962. Miembros del Comité Ejecutivo Central del 14 de Junio aprueban constituirse en partido político. 1965. El matutino Listín Diario publica una crónica en la que calcula en 300 los policías que perdieron la vida o desaparecieron durante la revolución de abril, pero explica que la cifra exacta se determinara cuando retornen a sus cuarteles los que participaron en la guerra. 1969. La estación televisora Color Visión inicia transmisiones como la primera a color en el país. 1976. El presidente de Venezuela, Carlos Andrés Pérez, llega al país y otorga un préstamo de 60 millones de dólares basado en la factura petrolera. 2005. El dirigente de izquierda Narciso Isa Conde, anuncia su renuncia del partido Fuerza de la Revolución y se declara "revolucionario independiente". - Fallece a la edad de 80 años el empresario y abogado, Máximo A. Pellerano Romano. 2010. Dentro de las complicaciones de su estado de salud, el ex presidente Salvador Jorge Blanco sufre un paro cardíaco, siguiéndoles a este pequeños infartos, por lo que le realizan una traqueotomía. 2022. El Directorio de la Unión de Partidos Latinoamericanos (UPLA) través de una resolución, califica como "inaceptable y contraproducente" que actores poderosos de la ONU y el gobierno de EEUU pretendan que la República Dominicana se convierta en el espacio de solución a los graves problemas de Haití. Internacionales. 1215. Concluye el IV Concilio, convocado por el Papa Inocencio III. 1406. Es elegido el Papa Gregorio XII. 1782. Representantes de Estados Unidos y el Reino Unido acuerdan en París los preliminares del posterior Tratado de Paz firmado el 3 de septiembre de 1783. 1835. Nace Mark Taiwán, novelista y cuentista estadounidense. 1900. Muere Oscar Wilde, escritor, poeta y dramaturgo británico-irlandés. 1874. Nace el ex primer ministro británico Sir Winston Churchill. 1956. Es iniciado en Cuba un levantamiento con el propósito principal de apoyar el desembarco del yate Granma, procedente de México, para comenzar una insurrección armada, encabezada por Fidel Castro contra la dictadura de Fulgencio Batista. 1962. El hindú U Thant es elegido Secretario general de las Naciones Unidas. 1854. Ferdinand de Lesseps recibe la concesión para la construcción del Canal de Suez. 1939. La Unión Soviética invade Finlandia 1945. Joseph BROS Tito se alza con el poder en Yugoslavia, al obtener el 80,68 % de los votos. 1961. Finaliza, en San José, Costa Rica, la conferencia de los ministros del Exterior de América Central, para la coordinación de una defensa común. 1966. Se produce la independencia de Barbados. Su territorio formó parte de la Federación de la India Occidental en 1958. 1967. Se produce la independencia de la República Popular de Yemen del Sur. 1982. En Londres, la primera ministra Margaret Thatcher recibe un paquete bomba en su residencia en la calle Downing Street. 2001. La obra "Osama Bin Laden: el hombre que le declaró la guerra a Estados Unidos", escrita Yossef Bodanki, se convierte en bets seller, en la V Feria Internacional del Libro, de México. El libro fue escrito dos años antes de los acontecimientos del 11 de septiembre de ese año. 2005. El político israelí Shimon Peres anuncia que deja su agrupación política, el Partido Laborista, convencido de que la persona "más apropiada" para lograr la paz con los vecinos es Ariel Sharon. 2006. El ministro del Interior británico, John Reid, confirma que la policía británica detectó trazas de polonio 210 en 12 lugares de Londres. 2007. Las 57 personas que viajaban en un avión de aerolínea Atlasjet mueren al estrellarse en el centro de Turquía, el aparato cerca de la ciudad de Keciborlu, en las montañas de la provincia de Isparta. 2011. El ex-presidente de Costa de Marfil, Laurent Gbagbo, recientemente derrocado, es extraditado de su país a los Países Bajos para ser juzgado por la Corte Penal Internacional por presuntos crímenes de lesa humanidad. 2014. El expresidente uruguayo Tabaré Vázquez, gana las elecciones por un amplio margen y el propio candidato opositor Luis Lacalle Pou, reconoce la victoria del oficialista al que llamó para desearle lo mejor, al ser favorecido por el voto de más de 2,5 millones de uruguayos. 2016. El Congreso colombiano refrenda el acuerdo de paz entre el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y la guerrilla Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), luego de nuevas negociaciones forzadas por el resultado de un plebiscito el 2 de octubre en el que se rechazó el pacto inicial. 2018. Los presidentes de Estados Unidos y México, junto al primer ministro de Canadá, Donald Trump, Enrique Peña Nieto y Justin Trudeau, respectivamente, firman el acuerdo comercial revisado delTratado de Libre Comercio América del Norte (USMCA), con la intención de seguir adelante con su nuevo pacto comercial. 2020. Legisladores, activistas y analistas de Estados Unidos afirman que el asesinato del científico iraní Mohsen Fakhrizadeh tuvo entre sus propósitos evitar la posibilidad de un camino diplomático entre Washington y Teherán. 2021. La isla caribeña de Barbados abre un nuevo capítulo de su historia, con la ruptura definitiva de sus lazos con la Corona británica y declararse como una nueva república, presidida por la hasta ahora gobernadora general, Sandra Mason. - El candidato presidencial del oficialista Partido Nacional de Honduras, Nasry Asfura, reconoce su derrota frente a la nominada por el opositor Partido Libertad y Refundación (Libre), Xiomara Castro de Zelaya, esposa del derrocado presidente José Manuel Zelaya Rosales (2006-2009). - La Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa) de Brasil, informa que el laboratorio Albert Einstein de Sao Paulo ha identificado los primeros dos casos positivos, en América Latina, de la variante ómicron del coronavirus. 2022. Fallece a la edad de 96 años el expresidente chino Jiang Zemin, quien llegó al poder después de la represión de las protestas de Tiananmen en 1989 y trazó un equilibrio entre las reformas aperturistas y la pervivencia del Partido Comunista al frente del Estado. 2023. La Asamblea Nacional de Ecuador aprueba un proyecto de resolución que responsabiliza al expresidente Guillermo Lasso, por peculado en la renovación de contratos entre la empresa pública Flota Petrolera Ecuatoriana y Amazonas Tanker Pool Company LLC. - El líder golpista haitiano Guy Philippe retorna a su país repatriado de Estados Unidos, lo que genera preocupaciones de que su presencia pudiera desatar más agitación en un país que ya se tambalea por la violencia de las pandillas y la inestabilidad política por el asesinato del presidente Jovenel Moïse en julio de 2021.

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domingo, 3 de enero de 2021

COVID’: en su último capítulo, Trump no pudo estar a la altura

The New York Times
Washington, EEUU

Era un cálido miércoles de verano, se acercaba el día de las elecciones y el presidente Donald Trump estaba más enojado que nunca por la incesante atención que se le prestaba a la pandemia del coronavirus.

“¡Ustedes me están matando! ¡Todo esto lo está haciendo! Tenemos todos los malditos casos”, le gritó Trump a Jared Kushner, su yerno y asesor sénior, durante una reunión de altos colaboradores en el Despacho Oval el 19 de agosto. “Quiero hacer lo que hace México. No les hacen pruebas sino hasta que llegan a urgencias y están vomitando”.

La estrategia de México para combatir el coronavirus en realidad no era la que Estados Unidos debía emular. Pero, desde hacía mucho tiempo, el mandatario no veía las pruebas como algo indispensable para rastrear y contener la pandemia, sino como un mecanismo para ponerlo en aprietos, ya que hacían que aumentara el número de casos confirmados.

Y ese día, estaba especialmente furioso después de que Francis S. Collins, director de los Institutos Nacionales de Salud, le informó que pasarían varios días antes de que el gobierno pudiera dar una autorización como tratamiento de emergencia al uso del plasma de personas convalecientes, algo que Trump estaba ansioso por presentar como una victoria personal en la Convención Nacional Republicana de la semana siguiente.

“¡Son los demócratas! ¡Ellos están en mi contra!”, afirmó, convencido de que los médicos y científicos principales del gobierno estaban conspirando para debilitarlo. “¡Quieren esperar!”.

Durante todo el verano y el otoño, en medio de la campaña para su reelección —que luego perdería—, frente a cada vez más pruebas sobre la existencia de un aumento de contagios y cuando la cantidad de decesos era mucho peor que en la primavera, su manejo de la crisis —vacilante, poco científico e influido por la política durante todo el año— en efecto se reducía a una sola pregunta: ¿qué significaría para él?

Según entrevistas con más de dos docenas de exfuncionarios y funcionarios actuales del gobierno y otras personas en contacto con la Casa Blanca, esta situación dio como resultado un fracaso doble. Trump no solo terminó contundentemente derrotado por Joe Biden, sino que perdió su oportunidad de demostrar que podía estar a la altura de las circunstancias en el último capítulo de su presidencia y cumplir con el desafío decisivo de su mandato.

Fueron en vano los intentos de sus colaboradores para convencerlo de que fomentara el uso del cubrebocas como una de las maneras más sencillas y eficaces para contener la propagación de la enfermedad porque estaba convencido de que su base política se rebelaría contra cualquier cosa que pareciera que restringía su libertad personal. Ni siquiera pudieron persuadirlo los datos de las encuestas de su propia campaña que afirmaban lo contrario.

Su exigencia explícita de tener una vacuna antes del día de las elecciones —una presión que llegó a un punto crítico a fines de septiembre en una polémica reunión con sus altos colaboradores en el área de la salud en el Despacho Oval— fue una decisión equivocada cuando más bien debió advertirle al país que el hecho de no respetar el distanciamiento social y otros esfuerzos de mitigación contribuiría a que este invierno se produjera una catástrofe de lenta propagación.

¿Cuál era su preocupación? Que el hombre al que llamaba Joe “el dormilón” Biden, quien lo estaba superando en las encuestas, se llevara el crédito por la vacuna y no él.

En agosto, los especialistas en salud pública del gobierno fueron acallados por la llegada de Scott W. Atlas, el profesor de Neuroradiología de la Universidad de Stanford que reclutaron después de sus presentaciones en Fox News.

Junto con Deborah L. Birx, coordinadora del equipo de trabajo de la Casa Blanca para combatir el coronavirus, quien perdía influencia y casi siempre estaba de gira, Atlas se convirtió en el único médico que Trump escuchaba. Sus teorías, algunas de las cuales, según los científicos, rayaban en lo descabellado, era justo lo que el presidente quería oír: el virus es algo exagerado, la cifra de fallecimientos está inflada, la realización de pruebas está sobrevalorada, los confinamientos son más perjudiciales que benéficos.

A medida que era más grande la brecha entre la política y la ciencia, se intensificaban las luchas internas que desde el principio Trump había permitido que afectaran la respuesta del gobierno. Las amenazas de despidos empeoraron el vacío de liderazgo, pues las figuras clave se desgastaron en peleas internas y se deslindaron de la responsabilidad.

El gobierno tuvo algunas cosas buenas a su favor. El programa para el desarrollo de vacunas de Trump, la Operación de Máxima Velocidad, había ayudado a impulsar un avance increíblemente rápido de la industria farmacéutica en el desarrollo de varios modelos prometedores. Para finales del año, se aprobarían dos vacunas muy eficaces para su uso de emergencia, lo que ofrecería una esperanza en el año 2021.

La Casa Blanca rechazó cualquier insinuación de que la respuesta del mandatario hubiera sido insuficiente y señaló que Trump se había esforzado en ofrecer la realización adecuada de pruebas, el equipo de protección y la capacidad hospitalaria, y que el programa de desarrollo de vacunas había tenido éxito en un tiempo récord.

“El presidente Trump ha encabezado la movilización más grande de los sectores público y privado desde la Segunda Guerra Mundial para vencer al coronavirus y salvar vidas”, afirmó Brian Morgenstern, vocero de la Casa Blanca.

Sin embargo, la falta de disposición de Trump para dejar de lado su egocentrismo político cuando todos los días estaban muriendo miles de estadounidenses o para adoptar las medidas necesarias a fin de enfrentar la crisis sigue desconcertando incluso a algunos funcionarios del gobierno. “Hacer que los cubrebocas fueran un asunto de guerra cultural fue lo más tonto que se podría imaginar”, señaló un antiguo asesor sénior.

Su propio encuentro con el COVID-19 a principios de octubre lo enfermó bastante y tuvo que recurrir a una atención médica y unos medicamentos que no estaban a disposición de la mayoría de los estadounidenses, entre ellos un tratamiento de anticuerpos monoclonales que todavía es experimental, y se dio cuenta de primera mano cómo afectó el virus a la Casa Blanca y a algunos de sus aliados cercanos.

Sin embargo, no vio esa experiencia como una oportunidad de aprendizaje o de empatía, sino como la ocasión de mostrarse como un superhombre que había vencido la enfermedad.

Semanas después de su recuperación, seguía quejándose acerca de la atención que el país le prestaba a la pandemia.

“Todo lo que oímos es COVID, COVID, COVID, COVID, COVID, COVID, COVID, COVID, COVID, COVID, COVID,” comentó Trump en un acto de campaña en el que pronunció once veces esa palabra.

Al final, no pudo librarse de ella.

‘Las bases se rebelarán’

Para fines de julio, los nuevos casos alcanzaban su nivel más alto y chocaban con el pronóstico que había hecho Trump en la primavera de que estaría bajo control, además, los decesos estaban aumentando a niveles alarmantes. Herman Cain, candidato republicano a la presidencia en 2012, murió de COVID-19. El mes anterior había asistido sin cubrebocas a un mitin de Trump.

Como la pandemia era lo que definía la campaña a pesar de los esfuerzos de Trump de que se enfocara en la ley y el orden, a la mitad del verano, Tony Fabrizio, el encuestador principal del mandatario, fue a una reunión en el Despacho Oval dispuesto a presentar un argumento sorprendente: que incluso los partidarios de Trump estaban de acuerdo con el uso de los cubrebocas.

Distribuidos frente al escritorio Resolute, los asesores de Trump escuchaban mientras Fabrizio presentaba las cifras. De acuerdo con su investigación, parte de la cual fue publicada por The Washington Post, los electores creían que la pandemia iba mal y que estaba empeorando, estaban más preocupados por no enfermarse que por el efecto del virus en su situación financiera personal, el nivel de aprobación del presidente en el manejo de la pandemia había llegado a nuevos niveles mínimos y un poco más de la mitad del país no creía que estuviera tomando la situación con la seriedad necesaria.

Pero lo que inició el debate ese día fue el hallazgo de Fabrizio de que más del 70 por ciento de los electores en los estados en los que se desarrollaba la campaña, incluyendo una mayoría de republicanos, apoyaban el uso obligatorio del cubrebocas en lugares públicos, por lo menos en lugares cerrados.

Kushner, quien, junto con Hope Hicks, otra importante asesora, durante meses había tratado de convencer a Trump de que las mascarillas podrían mostrarse como la clave para volver a tener la libertad de ir a un restaurante o a un evento deportivo sin correr riesgos, afirmó que adoptar el uso de cubrebocas era algo que no representaba ningún problema.

No obstante, Mark Meadows, el jefe de gabinete de la Casa Blanca —respaldado por otros colaboradores, entre ellos Stephen Miller— señaló que esa política sería catastrófica para Trump.

“Las bases se rebelarán”, afirmó Meadows, y añadió que no estaba seguro de que, en cualquier caso, Trump la pudiera aplicar legalmente.

Eso era todo lo que el presidente necesitaba oír. “No ordenaré el uso obligatorio de cubrebocas”, concluyó.

Trump nunca aceptó la idea de que era el responsable de poner el ejemplo, y mucho menos de que su papel como líder podía requerir que reconociera de manera pública crudas realidades sobre el virus, o al menos que dejara de insistir en que realmente no estaban aumentando los contagios, sino que se estaban haciendo demasiadas pruebas.

Este otoño, Alex Azar, secretario del Departamento de Salud y Servicios Humanos, le mostró al presidente un estudio realizado en Japón que documentaba la eficacia de los cubrebocas y le dijo: “Tenemos la prueba. Los cubrebocas funcionan”. Pero el mandatario opuso resistencia, reprendió a Kushner por promoverlos y volvió a culpar de sus problemas al hecho de que se hicieran demasiadas pruebas (un área que Kushner había estado ayudando a supervisar).

Divisiones y desacuerdos

Desde los primeros días de la pandemia, se tomó la decisión de gestionar la respuesta del gobierno fuera del Ala Oeste. La idea era romper las barreras entre los organismos disímiles, reunir la experiencia y los conocimientos en salud pública y fomentar una toma de decisiones rápida y coordinada.

Eso no resultó de esa manera y, para el otoño, las consecuencias eran evidentes.

Trump siempre había tolerado, si no es que alentado, los enfrentamientos entre sus subordinados, una tendencia que en este caso solo generaba una parálisis política, confusión acerca de quién estaba a cargo y la ausencia de un mensaje claro y congruente sobre cómo reducir los riesgos de la pandemia.

Otra característica de Trump es mantener el poder de toma de decisiones cerca de él pero, en este caso, también aumentó el sinfín de opciones a las que se enfrentaba el gobierno a nivel presidencial, lo que empantanaba el proceso en luchas internas, aumentaba los riesgos políticos y alentaba a los colaboradores a contender para ganar el favor del mandatario.

En ocasiones, el resultado fue el fracaso de todo el sistema, lo que llegó mucho más allá del presidente.

La relación entre Azar y Stephen M. Hahn, el comisionado de la Administración de Alimentos y Medicamentos, se hacía cada vez más tensa; para principios de noviembre, ya solo se comunicaban por mensajes de texto y en las reuniones.

Birx había perdido la influencia de la que gozaba al inicio de la crisis y estuvo de gira gran parte del verano y del otoño para asesorar a los gobernadores y a las autoridades estatales de salud.

Meadows estaba en desacuerdo con casi todos al tratar de imponerles la voluntad del presidente a los científicos y a los profesionales en salud pública.

Algunos de los médicos del equipo de trabajo, entre ellos Anthony Fauci y Robert R. Redfield, no querían presentarse en persona en la Casa Blanca por su preocupación de que el rechazo al uso de cubrebocas y al distanciamiento social ahí representara un riesgo de contagio para ellos.

El vicepresidente Mike Pence fue nombrado para encargarse del equipo de trabajo, pero tenía tanto cuidado de no entrar en conflicto con Trump mientras buscaban la reelección, que casi se volvió invisible, al menos en público.

Los debates dentro de la Casa Blanca giraban cada vez más en torno a Atlas, quien no tenía una formación formal en enfermedades infecciosas pero cuyas opiniones —que Trump vio en Fox News— concordaban con la convicción del mandatario de que la crisis se había exagerado.

Azar había dejado de tomar decisiones fundamentales desde febrero, cuando Pence se hizo cargo del equipo de trabajo. Azar se quejaba con sus compañeros de que el personal de Pence y los miembros del equipo de trabajo no lo tomaban en cuenta para darles órdenes a sus propios subordinados.

Sin estar seguro de su situación laboral, Azar encontró una oportunidad que le brindó una especie de rescate y, durante el verano y el otoño, concentró su atención en la Operación de Máxima Velocidad, la iniciativa del gobierno para impulsar el rápido desarrollo de una vacuna, lo que le valió elogios a Trump y le dio crédito por casi cualquier avance.

Si hubo algún ganador burocrático en este encuentro de lucha libre en el Ala Oeste, ese fue Atlas.

Atlas le dijo a Trump que la manera correcta de evaluar lo que hacía el virus era ver la cantidad de “muertes adicionales” a las que se hubieran esperado sin la pandemia.

Trump adoptó esa idea y con frecuencia les decía a sus colaboradores que la cifra real de muertos no rebasaba las 10.000 personas.

Hasta este jueves, habían fallecido 342,577 estadounidenses como resultado de la pandemia.

 

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