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domingo, 23 de septiembre de 2018

Hombres que hablan poco... ¡compréndelos!

Este escenario es muy común entre algunas parejas: esperas que llegue el final del día para reencontrarte con él, y cuando le preguntas cómo le ha ido, él te responde casi con monosílabos: “Bien”, ‘‘ok’’, ‘‘todo bien’’... Enciende la tele o toma el periódico y solo le puedes ver sus cejas detrás. No eres la única, muchas están o han vivido esas situaciones de silencio masculino.

Ese espacio en blanco que te dejan como la protagonista del monólogo (tipo de conversación que no todas disfrutan) a excepción de las ‘‘parlanchinas’’, que pueden hablar por horas sin percatarse de lo que dice su pareja. Hay hombres que difieren de la premisa, es decir, que pueden ser más conversadores que la mujer, pero en general, la naturaleza masculina no es tan diestra en el arte de conversar.
Las diferencias entre el hombre y la mujer existen, solo hay que comprenderlas o leer el viejo libro: Las mujeres son de Venus y los hombres de Marte, del psicólogo John Gray, que explica las diferencias entre un género y otro.
El hecho de que el hombre sea menos elocuente que la mujer, está condicionado por aspectos psicológicos, su educación y hasta por su propia estructura cerebral. En esta última idea, se esconde ‘‘el gran secreto de sus monosílabos’’, porque según estudios de la Escuela de Medicina de Maryland, Estados Unidos, se demostró que las mujeres tienen facilidad de expresión verbal, porque poseen más gen FoxP2 en el cerebro que los hombres, lo que explica su gran habilidad lingu¨ística desde la infancia. ¡Eso lo explica todo!
El cerebro masculino...
El psicólogo y también periodista Ricardo Pichardo, rectifica la idea de las diferencias, que son dadas por la naturaleza y ‘‘arquitectura cerebral’’. Él dice algo muy importante y es que estas diferencias, lejos de repudiarlas, hay que celebrarlas. Pero también menciona que hay unas pautas de crianza que, a lo largo de la historia, han contribuido a este “silencio” del hombre. "Ejemplo de ello es cuando al varón se limita para expresar sus emociones: 'no llores, porque los hombres no lloran’, indirectamente se le ha inculcado que hablar de emociones, los convierte en menos hombres y pone en duda su masculinidad’’, dice Pichardo. O sea, que hay razones tanto psicológicas como culturales, que promueven la poca expresión masculina.
¿Cómo saber si ese silencio es por enojo?
Cada hombre es diferente. Puede ser que tu pareja sea un hombre de pocas palabras, que simplemente no quiera hablar en ese momento o que esté ocultando algún enojo o descontento en la relación con su reserva de palabras. Tu reto es saber diferenciar esas tres justificaciones.
Ricardo asume que es imprescindible aclarar que, el silencio en muchos casos se utiliza como una forma de manipulación y esto es un tipo de violencia. Indica que una señal clara de que su silencio oculta algo más, es si solo es corto de palabras contigo o parece mudo y, con otros es un parlanchín.
Otra forma, según advierte Pichardo, es que ante un problema el hombre se vuelve más introvertido, se aísla, no busca ayuda; por el contrario, la mujer, frente a un conflicto se torna extrovertida y la manera de encontrar alivio es hablando y desahogándose. En ese mismo punto, pero con la opinión del psicólogo Mario Minaya: ‘‘Las mujeres deben estar atentas al lenguaje corporal del hombre como: la tensión física, su mirada, su tono de voz, la distancia en la postura, la duración, la frecuencia, el carácter de exclusividad con algunas personas’’.
Aceptarlo: tu tranquilidad
Las mujeres conversan para actualizarse. Es un acto de intimidad e intercambio de emociones que disfrutan bastante.
No cabe duda que hasta hablar de ‘‘pinchos y rolos’’ con tus amigas, se genera una larga conversación de horas. Pero en el caso de tu pareja no sucede lo mismo y, a pesar de que sabes que es parte de su personalidad, a veces no lo comprendes y llegas a presionarlo. En este punto, Ricardo importantiza la palabra ‘‘aceptación’’. ‘‘Es necesario aceptarlo, para que no luches contracorriente. No obstante a esto, no significa que él no pueda mejorar, siempre que ustedes como pareja estén dispuestos a apostar a la relación’’, aclara el avezado en conducta.
Entonces queda claro que presionarlo no es ni será el camino para hacerlo más conversador. Al contrario, es el camino más evidente para convertirte en un fastidio para él, que lo obligará a correr desde que le menciones ‘‘necesitamos hablar’’... Hay una delgada línea entre saber cómo incentivarlo para que dialogue versus presionarlo. ¡No la cruces, solo aprende a comunicarte en su idioma!
Mejora la forma en que te comunicas con él
No podíamos hablar de los ‘‘hijos de Marte’’, sin saber qué opinan algunos al respecto. Claro, que por más que encuestemos un gran número de hombres, es lógico saber que la mente masculina no es ‘‘unísona’’ y que no todos piensan igual. No obstante, en algo que sí muchos coincidieron, es en el hecho de para que tu pareja participe de la conversación, es preciso que tú como mujer, mejores la manera de comunicarte con ellos. Esta puede ser, quizás, una de las razones por la cual no logran conectar en ese momento de charlas. No hay motivo para seguir atormentándose, mejor opta por entenderlos.
¿Qué consejos nos dan ellos?
Los hombres son gente de acción, competitivos, que buscan resultados y soluciones. Inicia tus conversaciones con temas prácticos, aunque tu objetivo sea hablar de tus emociones. Ejemplo: si van al restaurante, pregúntale lo que hará para obtener ese puesto de trabajo. Es decir, preguntas en cuáles él tenga que demostrar virilidad y soluciones prácticas. Ten en cuenta lo siguiente:
MUESTRA INTERÉS EN ÉL, en lugar de esperar que él se interese en tus cosas. “¿Estás de acuerdo o en desacuerdo con esto...?”. No es recomendable llevar el tema inmediatamente a lo que a ti te interesa, como por ejemplo hablarle de ‘‘si tu vecina se reconcilió con su marido’’', aunque quieras llegar a ese punto, maquilla la conversación.
SÉ SU COMPAÑERA Y NO SU MADRE. Muchas veces él comienza a hablar y tú empiezas a corregirlo por cómo dice tal cosa.
TOMA EN CUENTA LOS TIEMPOS MASCULINOS. Está demostrado que las mujeres hablan tres veces más que los hombres por día. Toda mujer sabe que si una charla es amena, puede extenderse por horas y horas, pero no te excedas.
NUNCA TE ESTANQUES EN EL MISMO TEMA. En caso de que quieras énfasis en un asunto, distráelo con temas similares o que se enlacen con lo que le hablabas al principio.
SI TU PAREJA TIENE PROBLEMAS PARA EXPRESARSE, trata de ser dinámica, siempre es una buena opción e inventa actividades que puedan hacer juntos, poco a poco las conexiones y las conversaciones van fluyendo.
SI QUIERES HABLAR DE ALGO PUNTUAL, es mejor que le anuncies: “No me tienes que responder ahora, podemos hablar de esto mañana o pasado”, y que él vaya mentalizando la respuesta hasta que esté listo para hablar. Si ves que se agota en medio de una charla, dile “dejamos aquí y seguimos otro día”. Él te lo agradecerá, especialmente si son las tres de la mañana y él debe levantarse a las seis.
Y COMO ÚLTIMA RECOMENDACIÓN, Las mujeres que saben del arte de conversar, saben que la única manera de estimular la conversación es a través de preguntas.
Entre mujeres solo basta una sola pregunta para que el diálogo fluya por sí solo. Pero en el caso del hombre, esa pregunta va seguida de una respuesta corta y objetiva. Por ejemplo, preguntas como: “¿Qué tal te fue hoy en el trabajo?, “¿Qué hiciste?”; profundízalas. Trata de hacerle preguntas abiertas y no cerradas. Las preguntas cerradas no estimulan la conversación, porque pueden contestarse con una palabra: “Bien”, “Mal”, “Nada”, “Sí”, “No”. Estas respuestas paralizan la comunicación de manera tal, que a ti solo te queda irte a dormir. Una pregunta abierta exige más de quien va a responderla, porque saca más información de tu pareja, y por ende, lo estimula a comunicarse más profundamente. Como por ejemplo: “¿Qué fue lo mejor que pasó hoy en el trabajo?”, “Si pudieras hacer algo para mejorar tu trabajo y el dinero no fuera inconveniente, ¿qué harías?”
Tanto el hombre como la mujer se comunican de forma diferente; esto no los hace mejores ni peores, débiles o fuertes. Como apunta John Gray, en su best seller Las mujeres son de Venus y los hombres de Marte (por cierto ya tiene 28 años, desde su publicación), la comunicación es especialmente importante en Venus (la mujer). Pero ambos sexos tienen idiomas diferentes.
Es una realidad que las mujeres se entienden perfectamente entre ellas y los hombres entre ellos. Pero si conocemos las diferencias y las comprendemos poniéndonos en el zapato de nuestra pareja, entonces será posible encontrar ese punto exacto, capaz de unirlos en un solo lenguaje: el del amor y la necesidad de asimilarse juntos.

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