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martes, 14 de agosto de 2018

Choferes expresan pesar por descenso de usuarios

“Ya no hay pasajeros, esta ruta prácticamente se cayó”, es la queja y secuencia nostálgica que de manera expresan choferes que cubren   la ruta desde la San Vicente de  hasta el kilómetro 9 de la Autopista Duarte.
Expresaron su sentir en torno a la puesta en marcha de la Línea 2B del Metro de Santo Domingo, lo que ha provocado que sus ingresos diarios se hayan caido. Por esto es que instan a las autoridades competentes a adoptar medidas ante este problema.
De acuerdo con José Manuel de la Rosa, un conductor de la Zona Oriental que lleva 15 años en esa ruta, dice que antes de que esas cuatro estaciones estuvieran vigentes, producía alrededor de tres mil pesos diario y que ahora, en cambio, solo el oficio cada día le genera 1,500 pesos, a lo que debe restarle el gasto en gas licuado de petróleo y otros egresos.
Pondera que esa situación está afectando la economía familiar de aquellos que trabajan esos tramos, pues afirma que cada galón de gas está a 123 pesos y que sus ingresos son míseros para poder costear todo lo que conlleva su trabajo y sus demandas individuales.
Para Severino Calzado, un chofer del transporte interurbano, quien tiene seis mese “ganándose la vida” en esa parada frente a Megacentro, a las 11 de la mañana de cada día ya lograba tener en sus bolsillos la cantidad de mil pesos, sin embargo, ahora solo logra producir para esa hora un monto cercano a los 350 pesos.
Según su relato, “ahora uno está en el aire, no está consiguiendo ni para la comida”, manifestó.
Según Doris Cabrera, “el control” de esa ruta, era asiduo a realizar actos delictivos para mantener a su familia y que para restablecer su vida se vio en la necesidad de recurrir a ese trabajo. Resalta que están allí, en busca de sustento y en busca de un medio para poder sobrevivir.
Un negocio en picada
Puntualiza que antes, para llenar un vehículo público, tardaban solo cinco minutos y que en la actualidad tardan cerca de 40 minutos en espera de  sus posibles pasajeros. “A veces hacemos 700 y 800 pesos diarios, depende como esté la situación, cuando el día está bueno uno hace mil o mil cien, pero tiene que invertir 600 a 700 pesos en combustible”, indicaron.
De su lado, Juan Carlos Guerrero, dice que han perdido muchos pasajeros, y que en los siete años que tiene trabajando, nunca había experimentado tan considerable descenso de sus ingresos, a lo que añade el alto costo de los combustibles.  Declara que si los cambiaran de ruta fuera ideal para restablecerse, pero que hasta el momento no han recibido ningún tipo de respuestas.  Detalla que antes en un solo trayecto se montaban 15 pasajeros y que ahora no llega ni a cinco. Diario, “la tarifa bajó; 800 y mil pesos, nos cobran 250 diario los controles y cada semana tenemos que pagar 500; eso cobran los sindicalistas”.  
Los pocos que optan por utilizar los servicios de “carritos de concho” y “guaguas públicas” es por el mero hecho de la distancia entre su residencia y las nuevas cuatro estaciones.
“Lo que pasa es que la estación del Metro me queda un poquito retirada y yo prefiero a través de este transporte porque es más fácil para mí, realmente por la ubicación”, expresa Josefina Mora, residente del ensanche Luperón y quien tiene tres años usando este tipo de servicio de desplazamiento.
Asimismo se encuentra Eddy García, morador del ensanche Espaillat, quien pondera que tiene ocho años utilizando carritos públicos debido a la larga distancia existente desde su casa hasta la estación Concepción Bona.
 Quejas los transportistas:
De acuerdo con José Manuel de la Rosa, un conductor de la Zona Oriental con 15 años en esa ruta, dice que antes de que esas cuatro estaciones estuvieran vigentes, producía alrededor de tres mil pesos diario y que ahora, en cambio, solo el oficio cada día le genera 1,500.
Juan Carlos Guerrero, dice que han perdido muchos pasajeros, y que en los siete años que tiene trabajando, nunca había experimentado tan considerable descenso de sus ingresos, a lo que añade el alto costo de los combustibles. Según Doris Cabrera, el control de esa ruta era asiduo realizando actos delictivos para mantener a su familia y que para restablecer su vida se vio en la necesidad de recurrir a ese trabajo. Resalta que están allí en busca desu  sustento y  de un medio para  sobrevivir.
Serverino Calzado dijo que ayer solo logró completar la suma 1,200 pesos, en una vuelta completa.

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