El doctor Josué Pichardo, director médico de la Asociación Instituto Dominicano de Cardiología, explica que este fenómeno responde a cambios profundos en los estilos de vida y a factores de riesgo que, en muchos casos, pasan desapercibidos.
Por años se asoció el infarto con personas mayores. ¿Qué está ocurriendo ahora?
Estamos viendo un cambio importante. Cada vez es más frecuente atender eventos coronarios en personas jóvenes. La enfermedad cardiovascular sigue siendo la principal causa de muerte, pero lo preocupante es que la edad de aparición está disminuyendo.
¿A qué lo atribuye?
Principalmente a los cambios en el estilo de vida. La mala alimentación, sedentarismo, tabaquismo y estrés están favoreciendo la aparición temprana de ateroesclerosis, que es la acumulación de placas en las arterias del corazón. Esto hace que los eventos ocurran de forma más prematura.

Josué Pichardo
¿Siguen siendo determinantes los factores de riesgo tradicionales?
Sí, la hipertensión, diabetes y colesterol elevado siguen siendo claves, pero lo que estamos observando es que muchos pacientes jóvenes que sufren infartos no tenían diagnósticos previos. En esos casos, los hábitos de vida juegan un papel determinante.
¿Qué tan peligroso es el tabaquismo?
Sigue siendo uno de los principales enemigos del corazón. Aproximadamente una de cada cinco personas que sufre un infarto es fumadora. El tabaco afecta los vasos sanguíneos, favorece la coagulación y acelera el endurecimiento de las arterias, incluso el humo de segunda mano aumenta el riesgo.
¿La herencia influye en estos casos?
Definitivamente. Si el padre tuvo un infarto antes de los 55 años o la madre antes de los 65, el riesgo aumenta. Por eso es importante conocer los antecedentes familiares y tomar medidas preventivas.
¿Cuál es el papel de la alimentación y sedentarismo en estos casos?
Son factores clave. Hoy consumimos más alimentos ultraprocesados y menos productos frescos. Esto impacta el peso, el colesterol y los niveles de azúcar en sangre. A eso se suma la falta de actividad física, que agrava el riesgo cardiovascular.
¿El ejercicio siempre es beneficioso?
Es fundamental, pero debe hacerse de forma adecuada. El ejercicio intenso sin evaluación médica previa puede ser riesgoso, especialmente en personas con condiciones cardíacas no diagnosticadas.
¿El estrés también influye en este resultado ?
Sí, cada vez más. Las exigencias laborales, la presión económica y los cambios en la dinámica de vida han elevado los niveles de estrés, y eso afecta directamente al sistema cardiovascular.
¿Qué mensaje final le daría a la población?
El aumento de infartos en jóvenes no es casual. Es el resultado de múltiples factores que, en su mayoría, se pueden prevenir. La clave está en cuidar la alimentación, mantenerse activo, controlar el estrés y evitar hábitos nocivos. La prevención sigue siendo la mejor herramienta para proteger el corazón.
Preocupación
—Estimulantes
El aumento en el consumo de sustancias estimulantes y psicoactivas en personas jóvenes. Estas pueden alterar la presión arterial y el ritmo cardíaco, incrementando el riesgo de eventos coronarios.



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