Rubio acudió a una comisión del Senado para explicar el operativo que condujo a la detención de Maduro, el 3 de enero, y los próximos pasos del gobierno Trump.
Rodríguez, que ahora lidera un proceso gradual de cambios, «conoce muy bien el destino de Maduro», aseguró Rubio, según su testimonio, que fue divulgado por el Departamento de Estado.
«Creemos que su propio interés se alinea con el avance de nuestros objetivos clave», señala Rubio, según ese discurso.
«No se equivoquen: como ha afirmado el presidente, estamos preparados para usar la fuerza para asegurar la máxima cooperación si otros métodos fallan», explicó.
El exsenador republicano, Rubio aceptó testificar ante sus antiguos colegas después de semanas en las que los demócratas acusaron a la administración Trump de engañar a los legisladores y de exceder su autoridad al usar la fuerza.
Comandos estadounidenses irrumpieron en Caracas el 3 de enero y capturaron a Maduro y a su esposa, Cilia Flores.
La pareja fue trasladada a Nueva York para ser juzgada por cargos de narcotráfico emitidos por Estados Unidos, cargos que ellos niegan.
Rubio, en su testimonio preparado, defiende enérgicamente la operación, afirmando que Estados Unidos «arrestó a dos narcotraficantes» y llama a Maduro «un narcotraficante inculpado, no un jefe de Estado legal».
«No estamos en guerra contra Venezuela», afirmó Rubio.
«Todo esto se logró sin la pérdida de una sola vida estadounidense, ni una ocupación militar continua», considera Rubio.
«La historia ofrece pocos ejemplos en los que se haya logrado tanto a tan bajo costo».
Las autoridades venezolanas dicen que más de 100 personas murieron, tanto venezolanos como cubanos que intentaron sin éxito proteger a Maduro.
Trump ha exigido que Rodríguez trabaje para beneficiar a las empresas petroleras estadounidenses.





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