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Efemérides

54Grado.com : Hoy es Domingo 3 de mayo del 2026 . Faltan 242 días para el año 2027. temperatura: la máxima estará entre 31 °C y 33 °C y la mínima entre 22 °C y 24 °C :.... Efemérides Nacionales: 1240 en el pueblo de Écija (Sevilla) las tropas cristianas vencen a los musulmanes. 1283 en el combate naval de Malta, la escuadra aragonesa de Roger de Lauria derrota a la francesa. 1487 en el pueblo de Vélez (Málaga) —que se rindió el 27 de abril— entra triunfal el rey Fernando el Católico. 1493 en la isla de San Miguel de La Palma (Canarias) se funda su capital, Santa Cruz de La Palma. 1493 en Roma, el papa Alejandro VI emite una bula que delimita la zona de descubrimientos de España y Portugal. 1494 se funda la ciudad de Santa Cruz de Tenerife, capital de la isla de Tenerife, España. 1523 en la costa del mar Caribe, Cristóbal de Olid desembarca en lo que hoy es Honduras y toma posesión de ese territorio en nombre del rey de España. 1720 en Suecia, Federico de Hesse es coronado rey. 1787 Carlos III autoriza la creación, en Cusco, de una audiencia pretorial para administrar mejor el territorio. 1791 en Polonia se aprueba la primera Constitución del país; es la segunda Carta Magna moderna en el mundo para los chongos(después de la de EE. UU.). 1808 Durante la Guerra de Finlandia, la fortaleza de Suomenlinna, que estaba en manos de Suecia, se rindió a Rusia, facilitando la ocupación de Finlandia por las fuerzas rusas en 1809. 1808 Los rebeldes de Madrid que se levantaron el 2 de mayo son ejecutados cerca de la montaña del Príncipe Pío. Este acontecimiento dio origen al famoso cuadro de Goya. 1814 el gobierno chileno y el ejército realista de Gabino Gaínza firman el Tratado de Lircay, mediante el cual se produce un breve cese de las hostilidades. Un factor determinante fue la posterior evolución que asumió la Guerra de Emancipación de Chile. 1844 en Madrid, el general Ramón María Narváez ocupa por primera vez la presidencia del Gobierno español, con lo que se inicia la Década moderada. 1865 un Real Decreto deroga la anexión a España de Santo Domingo. 1902 en Argentina, un decreto presidencial da carácter oficial de fundación al asentamiento patagónico que lleva el nombre de San Carlos de Bariloche. 1909 en Berlín, el científico polaco Paul Ehrlich anuncia el éxito de su medicamento contra la sífilis. 1914 en Rusia, los diputados socialdemócratas son expulsados de la Duma. 1919 las tropas francesas abandonan Ucrania. 1919 primer vuelo de pasajeros en América (Nueva York-Atlantic City). 1922 el ministro del Interior prusiano anuncia la confiscación de los panfletos antisemitas, cada vez más abundantes. 1923 en EE. UU. se realiza el primer vuelo en avión sin escalas cruzando el país de costa a costa. 1924 en Barcelona se descubre una fábrica de moneda falsa. 1926 en Gran Bretaña comienza la gran huelga convocada por el Trade Union Congress. 1929 en México, un huracán interrumpe la línea férrea entre Tampico y Veracruz. 1930 en Madrid, el torero Cayetano Ordóñez (Niño de la Palma) sufre un grave cogida. 1931 en Portugal, el Gobierno sofoca la revolución promovida en la isla de Madeira por los deportados políticos. 1932 durante la primera mitad de 1931 se registraron en España 1210 suicidios. 1933 en Irlanda se aprueba una ley que deroga el juramento de fidelidad a la Corona inglesa. 1937 en Barcelona estalla una revolución anarquista y comunista que durará cinco días. La represión gubernamental causará 400 muertos y 1000 heridos. 1938 en España se restablece la Compañía de Jesús. 1942 en Colombia, Alfonso López Pumarejo es elegido presidente. 1942 los nazis alemanes reciben refuerzos para luchar contra los partisanos en Yugoslavia. 1945 los aliados ocupan Rangún. 1946 el general Douglas MacArthur prohíbe al presidente de los liberales japoneses, Ichirō Hatoyama, que acepte el mandato parlamentario obtenido. 1947 Japón se transforma en una monarquía constitucional. 1948 El dramaturgo estadounidense Tennesse Williams obtiene el Premio Pulitzer por su obra teatral Un tranvía llamado Deseo. 1948 en el Primer Gran Premio de la Peña Motorista Barcelona, los únicos pilotos españoles ganadores son Soler, Bultó y Cabestany. 1949 EE. UU. lanza el primer cohete sonda, el Viking, que se eleva a 80.000 metros de altura. 1950 en el sitio de pruebas atómicas en Semipalatinsk (Kazajistán) la Unión Soviética falla al detonar su segunda bomba atómica (que hubiera sido la novena de la Historia humana). 1952 en Chile, el Gobierno denuncia el acuerdo con Estados Unidos sobre el cobre. 1965 Camboya rompe relaciones diplomáticas con Estados Unidos. 1965 primera transmisión de TV por satélite. 1966 en Londres (RU), el periódico The Times inicia la publicación de noticias en primera plana, en lugar de los habituales pequeños anuncios.

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domingo, 8 de noviembre de 2020

El “escritor de cafés” una especie en vías de extinción

Eve Gil
CIUDAD MÉXICO TOMADO DE LA JORNADA SEMANAL

 Bien mirado, no es vana la pregunta sobre la larguísima y acaso no menos profunda relación entre la escritura (o la lectura) en el ambiente de un café. Hay muchos ejemplos que dan cuenta cabal de esa complicidad que ha generado incluso una tradición por ahora, debido a la pandemia, tristemente suspendida en un limbo ominoso.

Recurro a una ambientación virtual de cafetería para escribir este artículo, un Starbucks de Viena, cuyos sonidos de fondo incluyen el arduo tecleo de una laptop que se confunde con la lluvia. Este hábito habrá de posponerse por un tiempo tan largo que podría olvidarse o caer en desuso, debido a la emergencia sanitaria que ha forzado al mundo entero a reestructurar su cotidianidad. Cuando mi cafetería favorita, Café Claudia (no se llama así, pero es como la conocen los vecinos de la Narvarte Poniente), a la que acudo a diario por mi capuccino mañanero, volvió a colocar mesas en la calle, mi alegría duró muy poco ante las restricciones que implica permanecer al aire libre y sin cubrebocas. La solícita Anita, cuyo bonito y sonriente rostro alumbra mis mañanas en el encierro, me explicó, no sin tristeza, pues no hace mucho presentó unas encantadoras cartas en forma de libro, elaborados por la propietaria, que el menú habrá de consultarse en el móvil. Además, como en todo establecimiento que respete a sus clientes, se medirá su temperatura y se les tomará tiempo, de manera que se limiten a consumir sus alimentos. Nada de sentarse a escribir y solicitar que te rellenen la taza.

¿Por qué hay quienes prefieren escribir en los cafés que en cualquier otro lado? ¿En qué residía su magia?, ¿y si una pobretona J.K. Rowling no se topa con el encantador The Elephant House, ubicado en el número 21 del Puente George, en Londres, y encuentra la inspiración (o conexión) para llenar varios cuadernos con las aventuras de un niño mago huérfano? He llegado a pensar que todo escritor es, en el fondo, una entidad capaz de integrarse a una pequeña muchedumbre sin formar parte de ella. Pongo en duda que James Joyce se topara de narices con su Leopold Bloom, devorando un emparedado de queso acompañado de vino tinto, en otro lugar que no fuera el Davy’s Barnes de Dublín. En otro café, La Habana, escribió Roberto Bolaño el borrador de Los detectives salvajes a través de la metaficción: el escritor que bebe un lechero espumoso al tiempo que escribe sobre Arturo Belano, que escribe mientras bebe un lechero espumoso en el Café La Habana. Este mismo, de ambiente bohemio y familiar, donde todos los rostros nos son familiares, escribieron también Gabriel García Márquez, Octavio Paz y Renato Leduc. Ahí abundan los inmersos en la escritura o en una intensa lectura. En el Café Claudia, por ejemplo, escribo rodeada de las mismas libretas sobre las que escribo (otra metaficción), forjadas por la mismísima Claudia, que forman parte de su negocio. Es casi como escribir en mi casa, pero rodeada de esa sutil marrullería que enmarca los pequeños cafés que abundan por aquí. Hay escritores que se han trasladado hasta París con la única idea de posesionarse de la mesa de algún romántico cafecito frente al Sena para que los espíritus de Cortázar, Gide, Sábato o Hemingway (un Nobel que definitvamente no podía escribir en otro lugar que no fuera un café al aire libre), le echen una mano en su gran proyecto literario. Y no pocas veces ha funcionado.

Pero volviendo a la pregunta inicial: ¿en qué reside el atractivo que los cafés ejercen sobre algunos escritores? ¿Por qué no hacerlo en nuestra propia casa? En algunos casos, porque no es posible encontrar un espacio que nos procure tranquilidad y soledad… en otros, porque la calma excesiva del hogar no permite una conexión emocional entre el escritor y ese mundo que empieza a rellenar el espacio en blanco. Alguna vez, Mónica Lavín me confío que algunos de sus cuentos eran producto de conversaciones susurradas en un café –un Vips cualquiera funciona– y no me sorprende porque los escritores, dicen, son chismosos profesionales, capaces de darle cuerpo y vida a los cotilleos intercambiados por un par de quejicas a sus espaldas: presta uno atención a los detalles sueltos, toma notas, les da forma literaria. De cualquier forma, no existen estudios que expliquen por qué el lado derecho del cerebro conecta inmediatamente con el ambiente de un café; cómo es que un sonido, una visión, un sabor puede dar pie a una obra literaria… o por qué determinados cafés –Les Deux Margots, Els Quatre Gats de Darío, el Antico Café Greco de Lord Byron, el Kennedys de Oscar Wilde, La Rotonde, de Fitzgerald, el The White Horse de la Generación Beat, o el Brasileira de Pessoa, cuya estatua de bronce funge de hostess a la entrada– ejercieron ese influjo sobre su célebre clientela.

Bastaba ingresar a un café para encontrarnos con nuestro doble sumergido en su laptop o en su libreta (prefiero lo segundo), como en el café de la antigua Gandhi de Miguel Angel de Quevedo, que hoy alberga el fantasma del muy querido José Vicente Anaya. Casi de puntillas ingresábamos al lugar (si bien el resto de la clientela no poseía esa delicadeza) y nos situábamos en la mesa que nos llamara como un presagio para convertirnos en reflejo de aquel. Y el doble tecleo ejercía sobre nosotros un vuelo vital y exacerbado sobre nuestra escritura. En aquel entonces, hace apenas unos meses (qué tajante división entre el antes y el después: no hace mucho despertamos con la noticia de que el mundo entraba en paro), lo único que podía contagiarnos era la energía de otro (u otros) escritor(es) de café, o simplemente el ambiente que resultaba ser propicio para ubicarnos en nuestro propio mundo. ¿Será que los escritores de café, que parecíamos eternos, de pronto nos colocamos en la fila más inmediata de las cosas condenadas a desaparecer por la amenaza del virus? ¿Tendremos que recurrir a subterfugios, como al que ahora mismo me conecto, para lograr un artículo más o menos decoroso?.

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