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54Grado.com : Hoy es viernes 02 de Enero del 2026. Faltan 364 días para el año 2027. temperatura: la máxima estará entre 31 °C y 33 °C y la mínima entre 22 °C y 24 °C :.... Efemérides Nacionales: 1492 en España, el Reino nazarí de Granada se rinde ante el ejército de los Reyes Católicos, poniendo fin a la Reconquista. 1553 en Lima (Virreinato del Perú) comienza a funcionar la Universidad de San Marcos en el Convento de Santo Domingo. 1762 Inglaterra declara la guerra a España, temerosa del Pacto de Familia entre los Borbones franceses y españoles. 1777 cerca a Trenton (Nueva Jersey) —en el marco de la Guerra de Independencia de los Estados Unidos— las fuerzas estadounidenses al mando de George Washington repelen un ataque británico en la Batalla de Assunpink Creek. 1788 Georgia se convierte en el cuarto estado de los Estados Unidos en ratificar su Constitución. 1791 en Lima (Perú) se publica el primer número del periódico Mercurio. 1793 en Austria, Wolfgang Amadeus Mozart estrena su Réquiem (KV 626). 1829 el gobierno mexicano decreta la expulsión de los españoles residentes en el país. 1833 Gran Bretaña se apodera del archipiélago argentino de las Malvinas con la entrada de la corbeta Cleo en Puerto Soledad. 1839 en Francia, el inventor Louis Daguerre toma la primera fotografía de la Luna. 1860 en España, sale a la venta el primer ejemplar del periódico El Pensamiento Español. 1866 el gobierno español ordena cerrar las cátedras del Ateneo. 1870 en Francia, la dictadura ejercida por Napoleón III se convierte en monarquía constitucional. 1871 en España, el rey Amadeo de Saboya jura solemnemente la Constitución. 1874 en España, el presidente español Emilio Castelar pierde la confianza del Parlamento y presenta su dimisión. 1886 Francia establece su protectorado en Madagascar. 1890 en La Plata (provincia de Buenos Aires, Argentina), Joaquín V. González crea la Universidad Nacional de La Plata. 1902 en Cuba, Tomás Estrada Palma es elegido presidente. 1903 el gobierno búlgaro denuncia el tratado comercial que le une al Imperio austrohúngaro. 1905 Port Arthur cae en poder de los japoneses. 1908 en las provincias de Barcelona y Gerona (España) se suspenden las garantías constitucionales a causa de una ola de terrorismo. 1912 en Alemania, se inaugura el nuevo alumbrado público de gas de neón. 1913 el Imperio otomano renuncia a sus territorios europeos, con excepción de los estrechos, y propone la independencia de Albania. 1914 en España, el rey Alfonso XIII disuelve el Congreso. 1918 un incendio en el Palacio Real de La Granja de San Ildefonso (Segovia) destruye numerosas obras de arte. 1919 el ejército checoslovaco toma la ciudad de Bratislava. 1920 en Villa de María, al norte de la provincia de Córdoba (Argentina), se registra la temperatura máxima en la historia de ese país: 49,1 °C. 1922 Crimea se independiza de la Unión Soviética. 1979 Ola de frío en Europa, con temperaturas de 45 grados bajo cero en Moscú. 1981 La policía británica detiene en Sheffield a Peter William Sutcliffe, el destripador de Yorkshire, acusado de haber asesinado a trece mujeres. 1984 Disturbios en Túnez tras la subida del precio del pan en un 100%. 1984 en el Golfo Pérsico la Armada iraquí ataca y destruye cinco barcos iraníes. 1986 el gobierno italiano autoriza la construcción de un puente entre Sicilia y la península a través del estrecho de Messina. 1986 en Nicaragua se decreta el cierre de la emisora Radio Católica por negarse a transmitir el día anterior el mensaje dirigido al país por el presidente Daniel Ortega. 1990 el presidente del Estado checoslovaco, Vaclav Havel visita Berlín Oriental y Múnich. 1992 entra en vigor, con un año de antelación, la libre circulación de trabajadores españoles en la Comunidad Económica Europea (actual Unión Europea). 1993 en Ginebra (Suiza) se reúnen las tres partes en conflicto en Bosnia-Herzegovina. 1994 en México se libra la batalla de Ocosingo durante el levantamiento zapatista. 1998 en México, el presidente Ernesto Zedillo destituye al secretario de Gobernación, Emilio Chuayffet, como responsable de la matanza de Chiapas del 22 de diciembre de 1997. 1998 en Rusia se comienzan a difundir nuevos rublos para contener la inflación y promover la confianza. 2001 en El Salvador, el gobierno de Francisco Flores decide adoptar el dólar estadounidense como moneda nacional. 2002 en Argentina, Eduardo Duhalde asume como presidente provisional en medio de una crisis gravísima. 2003 en París (Francia), la policía aborta un plan de fuga de presos de ETA en la prisión de La Santé. 2004 en España se hermanan las ciudades de Oviedo y Torrevieja (Alicante). 2007 en Indonesia se estrella un avión con 102 pasajeros a bordo, falleciendo gran parte de ellos. 2009 en Puerto Rico, Luis Fortuño juramenta como noveno gobernador. 2011 en España, entra en vigor la Nueva Ley Antitabaco, que prohíbe fumar en cualquier espacio público cerrado y en las inmediaciones de hospitales y Parques infantiles.

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domingo, 7 de julio de 2019

Los toros de El Seibo desde la barrera

Luis Beiro
El Seibo

Aunque la tradición emprenda el rumbo de las veredas, el seibano sabe que la función taurina no comienza a las cuatro de la tarde. A esa hora, el ruedo se llena de jóvenes que, a pie o a caballo, andan de uno a otro lado en busca de protagonismo.

El recién llegado se asombra y se enaltece ante tanta juventud aventurera. No se imagina que esos mismos personajes, una hora después saltarán a la plaza como aguerridos domadores gracias a la peculiaridad de las funciones seibanas: los dos últimos toros de cada corrida ‘‘pertenecen’’ al público, y no precisamente por ser los menos bravos. Para esa ocasión se reservan a los que disparan humo y fuego por sus ojos, aquellos que no se cansan ni al dar diez vueltas al espacio cerrado ni al golpear a cuanto ingenuo pierda el equilibrio en su loca carrera contra el tiempo.
Como en El Seibo el toro ‘‘no se mata’’, nada hay que perder, salvo el honor herido del torero al ser ‘‘revolcado’’ por la bestia, o algunas costillas rotas por la contundencia del impacto de sus cuernos. La función tiene un solo precio, ver quién se cansa primero: si la irredenta juventud o la bestia feroz que después de veinte minutos de carreras y embestidas es enlazada por campechanos jinetes que la retiran del ruedo para dar paso a la siguiente.

Las fechas
Las funciones son posibles cada primera semana de mayo. Nunca más, aunque los seibanos anhelen revivirlas en otras ocasiones. Estas coinciden con las fiestas patronales. Son el toque de originalidad de una provincia que ha hecho suya la tradición española que parecía destinada al olvido. En esa plaza artificial no se ha dejado de torear desde hace más de cien años. Las ‘‘bestias’’ llegan del Central Romana. No son crías preparadas para el combate, sino para la reproducción que, de seis en seis, irrumpen en la ciudad, todas las tardes de la primera semana de mayo, dentro de ‘‘furgones’’ especiales.
Vienen en son de guerra y miran a las gentes que, asombradas, no saben si compadecer su hacinamiento o ‘‘pinchar’’ sus cuerpos con cuanto objeto encuentren. En otras épocas, los colonos nativos criaban los bravos animales que encendían la pasión dentro del ruedo. Entonces, sí había competencia por aportar las mejores bestias y El Seibo soñaba su proeza taurina. Con el paso del tiempo, aquellos colonos fueron emigrando y la tradición de crianza pasó al Central Romana.

‘‘Olé’’ a la dominicana
En las corridas seibanas, las ‘‘fieras’’ son las primeras en el campo de batalla y permanecen a la vista de todos: desde tempranas horas de la tarde el furgón se estaciona al norte de la plaza. Sin el menor pudor, los toros sudan, sueñan, gritan y parecen romper los barrotes que los separan de la multitud que no teme pasar frente a ellas a pesar del mal olor acumulado. Traen un misterio que nadie se atreve a descifrar. Sus ojos encierran diversos sentimientos. Desde la locura hasta la bondad. Enfrentar la mirada del toro debería ser un arte. Concentrados en algún punto lejano, los ojos de la bestia esperan el fulgor de los humanos. Pero el seibano no pretende esa experiencia. No quiere los mensajes del otro lado de su ser. Ni le interesa su suerte. Sólo pretende -como buen aficionado-, divertirse.
El recién llegado se confunde con el polvo del camino: da vueltas una y otra vez alrededor de la improvisada plaza, mientras los minutos parecen romperle la paciencia. Allí comprueba que todos van a desdoblarse. A diferencia de otras fiestas, donde las gentes asisten para ser vistas, el seibano disfruta como pocos su espectáculo. Ya bien como actor o espectador. Va a torear o a ser toreado.
Cerca de las cinco de la tarde, el ruedo cierra y comienzan los fuegos artificiales. Cada quien ocupa su espacio y el viajero se apresta a la emoción. Se abren de nuevo las puertas y aparecen los "toreros" simulando lo que alguien ha llamado "desfile". Para cada toro hay un maestro y tres alumnos que visten su atuendo a la dominicana.
Las damas no les lanzan flores a su paso. Tampoco son aplaudidos por la entusiasta concurrencia. Por el contrario, algunos chiflidos y abucheos trascienden el espacio.
Sus trajes no traen esmaltes ni lentejuelas. El que visten los ‘‘maestros’’ es más vistoso por sus colores llamativos: el modelo es similar al del ‘‘matador’’ de España, pero con diferencia en tiempo y espacio: el valor de aquel se acerca a una pequeña fortuna en miles de dólares. El de los seibanos es vulnerable al resplandor, y netamente casero.
Los ‘‘alumnos’’ visten diferente. Los modelos, más discretos y casuales no desechan colores llamativos. Pero algunos logran modelar combinaciones en fuerte azul. Son peculiares y pintorescos aquellos trajes. Al igual que quienes los usan.
El "desfile" se apaga minutos después. Un muñeco de trapo es colocado en el centro del ruedo y sobre este se enciende un montante que explota en aquel inolvidable atardecer: al unísono, sale el primer toro que embiste el muñeco y lo lanza por el aire como si fuera una pelota.

El toreo
El maestro sale y desafía. Sobre su cabeza no lleva la vistosa boina negra al estilo de España. Su pelo es cubierto con una especie de media tejida con hilo de algodón. Su mantón rojo es de lona. Está roto y descolorido, pero de algo sirve.
El toro embiste y el maestro lo esquiva un par de veces. Pero en el tercer cruce, el maestro demuestra que ha perdido reflejos: cae ‘‘regado’’ y el impacto le hace saltar la boina que va a caer justo delante del animal, en el medio del ruedo. El infeliz a duras penas se levanta y no sabe si seguir toreando o buscar una de las dos ambulancias parqueadas en los alrededores.
Los alumnos salen pero el maestro no se va: vuelve a buscar su boina porque un buen torero no deja ni un pañuelo a mansalva de la bestia. Después, no volverá a aparecer, a menos esa tarde. Su lugar es ocupado por alumnos que, en la medida de sus posibilidades, van cansando, uno a uno, a los cuatro ejemplares de la función.
Con sus sueños casi sin hacer, ellos sacan la cara por el veterano lesionado. Y cumplen la función, no sin antes pasar algún apuro.
Las dos últimas bestias pertenecen a la muchachada: unos encima, otros halándole la cola, las irritan más de lo debido. Un joven vuela por los aires y otro cae fuera del ruedo. Un tercero es golpeado contra el madero del corral: la segunda ambulancia se hace cargo de él.
Concluye la función cuando el viajero menos lo imagina. Todos se lanzan a la plaza y corren de uno a otro lado. No se pude distinguir cuál se ha convertido en bestia y quién sigue siendo el aspirante a la gloria.

El torero
El torero español Antonio Chenel ‘‘Antoñete’’, confesó en su libro de memorias: ‘‘Se torea como se es. Se torea como se vive. Por eso, el toro delata a los malos toreros y a los impostores’’ (‘‘Antoñete, el maestro’’, de Manuel Molés, El País-Aguilar, 1996). El célebre profesional refería la transparente virtud del oficiante, dentro o fuera del ruedo.
Asumir la maestría significa un tipo de conducta personal y social que el torero seibano no puede mantener.
A grandes rasgos no es torero a secas porque no conoce el milagro de jugarse la vida. Solo enfrenta a la bestia para cansarla. El seibano no entiende al toro. No le respeta su terreno. Lo provoca durante quince minutos sin reconocerle su espacio. Y tiene algo peor. Se enfrenta a la bestia con elegancia no renovada, pero sólo durante una semana al año. El resto de su tiempo lo ocupa en labores de sobrevivencia.
Evidentemente, los seibanos torean como viven: en medio de la incertidumbre de un tiempo que sólo les permite soñar.
Una función de toros en El Seibo es un espectáculo inolvidable que cada dominicano debería presenciar no sólo para su disfrute personal, sino por el desenfado mágico que recuerda ciertos episodios garciamarquianos
Entre cuatrocientas y quinientas personas asisten a cada función. La plaza, hasta la publicación de este reportaje, era muy peculiar, al estilo de los pueblos españoles, portátil, levantada especialmente para la temporada. Se armaba con tablas de pino colocadas de forma circular con dos portones, uno para los toreros y otro para los toros. La entrada es gratuita.

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