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54Grado.com : Hoy es domingo 5 de abril del 2026. Faltan 270 días para el año 2027. temperatura: la máxima estará entre 31 °C y 33 °C y la mínima entre 22 °C y 24 °C :.... Efemérides Nacionales: 1821. Aparece el semanario Telégrafo Constitucional de Santo Domingo, dirigido por Antonio María Pineda, tenido como el primer periódico que se publica en el país. 1844. La Junta Central Gubernativa recibe un informe del general José María Imbert sobre el triunfo de las tropas dominicanas sobre las fuerzas haitianas en la batalla del 30 de Marzo. 1849. El presidente haitiano Faustino Soulouque ataca Azua; sin embargo, las tropas dominicanas acantonadas allí, comandadas por el general Antonio Duvergé, resisten victoriosamente el ataque. 1875. Son depositados con honores extraordinarios en la Catedral de Santo Domingo los restos del patricio Francisco del Rosario Sánchez. 1960. Es apresado un grupo de supuestos agentes del Servicio de Inteligencia Militar (SIM), al que se le acusa de dedicarse a entrar a la Catedral de La Vega y poner a repicar las campanas. 1977. El presidente Joaquín Balaguer destituye como secretario de la Presidencia a Pedro Pablo Villanueva, designando en su lugar a Manuel de Js. Estrada Medina. 1993. El presidente Joaquín Balaguer cancela a su asesor económico, Juan José Arteaga, y suspende en sus funciones al director del Instituto Postal Dominicano, Juan Luis Selimán, «hasta tanto se aclaren sus relaciones con la empresa norteamericana National Teleprocessing». 2014. La Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) externa su preocupación por la situación de «más de 210,000 personas que han quedado apátridas en la República Dominicana como resultado de la sentencia 168/13 del Tribunal Constitucional (TC)». 2023. El Consejo del Poder Judicial destituye al juez del Noveno Juzgado de la Instrucción adscrito a la Oficina Judicial de Servicios de Atención Permanente del Distrito Nacional, Juan Francisco Rodríguez Consoró, por alegadas faltas graves en el ejercicio de sus funciones. -Al menos 11 instituciones públicas son involucradas en el expediente de solicitud de medida de coerción del caso Operación Calamar, considerando, al menos, 12 tipos penales de los imputados, conforme a los datos organizados por la entidad cívica Participación Ciudadana extraídos del expediente. 2024. El presidente dominicano, Luis Abinader, y el secretario de Estado de EE. UU., Antony Blinken, analizan, vía telefónica, las acciones coordinadas que se encuentran en curso con relación a la crisis que afecta desde hace varios años a la República de Haití. -El embajador de la República Popular China en el país, Chen Luning, presenta al ministro de Defensa, teniente general Carlos Luciano Díaz Morfa, al coronel del Ejército Gao Peng, primer agregado de Defensa de su país en la República Dominicana. 2025. Basado en informaciones del Banco Central, la Dirección General de Presupuesto y el Ministerio de Hacienda, el Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles (CREES) realiza un estudio en el que revela que, durante el período 1990-2024, los ingresos del Gobierno crecieron un 2,528 %, al pasar de US774.1millonesaUS20,346.6 millones, lo que equivale a un ingreso 26 veces más grande, pero con un crecimiento del gasto público mayor. Internacionales: 1535. En Perú, Francisco Pizarro oficializa la fundación de la villa Trujillo de Nueva Castilla, confiriéndosele a Martín de Estete la potestad de designar a los alcaldes y regidores. 1614. La princesa india Pocahontas se casa con el inglés John Rolfe mediante el matrimonio católico, pasando esta a llamarse lady Rebecca. 1762. Gran Bretaña ocupa Granada. 1766. Llega a Nueva Orleans el español Antonio de Ulloa para instalarse como nuevo gobernador de Luisiana, Estados Unidos. 1818. Batalla de Maipú: el Ejército Libertador, bajo el mando del general José de San Martín, vence definitivamente a los realistas dirigidos por el general español Osorio, tras la cual queda sellada la independencia de Chile. 1879. Estalla la guerra entre Chile, Perú y Bolivia, por la que Chile obtiene la región rica en nitratos al norte del país. 1951. Son condenados a muerte en Estados Unidos Julius y Ethel Rosenberg por realizar espionaje a favor de la Unión Soviética. 1955. Sir Winston Churchill renuncia como primer ministro británico. 1963. Se conecta el «teléfono rojo» —negro en realidad— que unía el despacho del presidente estadounidense John Kennedy en Washington con el del líder comunista Nikita Kruschev en Moscú. 1978. En Argel, se comete un intento de asesinato, por parte de las autoridades españolas, contra el abogado, político y terrorista Antonio de León Cubillo Ferreira, fundador del Movimiento por la Autodeterminación e Independencia del Archipiélago Canario. 1989. El movimiento sindicalista polaco Solidaridad es legalizado, pudiendo así presentarse a las elecciones generales. 1992. El presidente peruano Alberto Fujimori disuelve el Congreso, produciéndose lo que se ha definido como «el Fujimorazo». 2000. En Japón, el periodista y político Mori Yoshiro reemplaza como primer ministro a Keizo Obuchi, quien sufrió un accidente cerebrovascular cuatro días antes. 2005. La República Popular China exige al Vaticano no interferir en sus asuntos internos y que rompa relaciones con Taiwán, reiterando con ello las condiciones que ha impuesto desde hace tiempo para el restablecimiento de vínculos diplomáticos con la Santa Sede. 2008. En Haití, varias personas resultan muertas y decenas heridas durante los disturbios en protesta por los altos precios de los alimentos. 2011. En Pakistán, dos ataques con bombas sacuden la relativa calma que vivía esta nación en las últimas semanas. Una de las bombas estalla en el consulado de Estados Unidos. 2013. El Tribunal Constitucional ruso declara ilegales varias medidas de ajuste por valor de más de mil millones de euros, siendo este el segundo fallo del alto tribunal contra las medidas del Gobierno impuestas a Portugal por la «troika». 2022. El secretario general de la ONU, António Guterres, advierte que el reporte del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático revela que las temperaturas de la Tierra rebasarán el umbral crucial de peligro, a menos que se reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero más rápido de lo que los países se han comprometido a hacerlo. -El ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, recuerda las guerras de Irak, Libia y Siria al presidente de EE. UU., Joe Biden, quien aboga por juzgar por crímenes de guerra cometidos en Ucrania al jefe del Kremlin, Vladímir Putin. 2023. El presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Kevin McCarthy, se reúne con la presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, en el marco de su visita oficial al país norteamericano, a pesar de las advertencias de China. 2024. En Ecuador, tropas policiales irrumpen en la embajada de México para apresar al exvicepresidente Jorge Glas Espinel, quien se encontraba en la embajada y en trámite de asilo político por la persecución que vive, por lo que el Gobierno mexicano anuncia el rompimiento de relaciones diplomáticas con el país sudamericano. -Ante la imposibilidad de aterrizar en su país, el primer ministro interino haitiano, Ariel Henry, llega sorpresivamente a San Juan de Puerto Rico procedente de Estados Unidos, tras su estadía en Kenia; mientras, el jefe de las bandas armadas Jimmy Chérizier (Barbecue) asegura que si el gobernante no dimite «el país se encamina a un genocidio». -Las autoridades francesas detienen a tres jóvenes, de edades entre 19 y 24 años, a los que vinculan al Estado Islámico, acusados de planear un atentado terrorista de gran magnitud para «ahogar en sangre a los infieles», inspirado en el ataque de la sala Bataclan de 2015.

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domingo, 15 de noviembre de 2020

Para saber qué es un periodista: busquen su nombre


 Patrick CockburnLondres, Reino Unido

Conocí a Robert en Belfast, en 1972, en el clímax del conflicto en Irlanda del Norte, cuando él era corresponsal del Times de Londres y yo escribía mi tesis de doctorado sobre historia irlandesa en la Universidad de la Reina.

Yo daba también mis primeros pasos tentativos en el periodismo, mientras él ganaba rápidamente fama como un reportero meticuloso y sumamente informado, que tomaba con escepticismo –e investigaba con rigor– las afirmaciones de todos los partidos, fueran hombres armados, oficiales del ejército o funcionarios del gobierno.

Nuestras carreras avanzaron en direcciones paralelas porque estábamos interesados en los mismos temas. Fuimos ambos a Beirut a mediados de la década de 1970 para escribir sobre la guerra civil libanesa y las invasiones israelíes. A menudo informábamos sobre los mismos sucesos sombríos, como la masacre de palestinos en Sabra y Chatila por milicianos cristianos apoyados por Israel, en 1982, pero por lo regular no viajábamos juntos porque, además de que a Robert le gustaba trabajar solo, escribíamos para diarios en competencia.

Cuando llegamos a viajar juntos durante las guerras, siempre me impresionó la disposición de Robert a correr riesgos, pero sin temeridad, asegurándose de que tuviéramos un conductor de confianza y que el auto contara con gasolina no rebajada con agua. Una razón por la que logró tantas primicias periodísticas –como averiguar sobre la matanza de 20 mil personas por Hafez el Assad en Hama, Siria, en 1982– fue porque era un viajero incansable. Un amigo recuerda: “Era la única persona que he conocido que podía, casi sin esfuerzo, hacer epigramas sobre las aldeas del sur de Líbano al mismo tiempo que pasaba por ellas en automóvil”.

Sin embargo, había una razón sumamente seria por la que visitaba esas aldeas. Cuando era yo corresponsal en Jerusalén, en la década de 1990, esos poblados fueron blanco en repetidas ocasiones de ataques aéreos israelíes, que según los militares estaban dirigidos exclusivamente contra los “terroristas”, por lo que, si había muertos o heridos, invariablemente se les describía como hombres armados que merecían su destino. Casi nadie verificaba si era cierto, excepto Robert, quien viajaba a esas aldeas devastadas e informaba con gráfico detalle sobre los cuerpos de hombres, mujeres y niños, y entrevistaba a los sobrevivientes.

Robert estaba a sus anchas en Beirut, con su atmósfera de libertad y cierta anarquía, un lugar siempre en el filo de la navaja y con pobladores –libaneses, palestinos, exiliados de todo tipo– que eran sobrevivientes de nacimiento, aunque a veces las probabilidades en su contra eran demasiado grandes. Tenía una simpatía natural por sus sufrimientos y una rabia contra quienes los infligían. Su simpatía no se limitaba a las víctimas del presente: durante décadas escribió acerca del genocidio armenio, perpetrado por los turcos otomanos durante la Primera Guerra Mundial. Publicaba diarios y documentos sobre el asesinato en masa de armenios, relatos que otros corresponsales sentían que había que dejar a los historiadores.

Pero Robert era mucho más que un periodista que catalogara los sucesos y flagelos del presente. Fue un historiador además de reportero, que escribió, entre muchos otros libros, La gran guerra por la civilización: la conquista de Medio Oriente. Yo nunca terminé el doctorado en Belfast porque la violencia se volvió demasiado intensa para hacer trabajo académico, pero Robert obtuvo su doctorado en el Trinity College con su tesis sobre la neutralidad irlandesa en la Segunda Guerra Mundial. Lo que quiero decir es que él era mucho más que una persona que cubría “las noticias”, puesto que si su periodismo –con todas sus exclusivas y revelaciones– tenía tal profundidad era porque él era, en muchos aspectos, “un historiador del presente”.

También, por supuesto, era un magnífico reportero que bullía con energía nerviosa, a menudo balanceando su peso de un pie al otro, cuaderno en mano, mientras interrogaba a las personas y ahondaba en lo que en verdad había ocurrido. No daba nada por sentado, y con frecuencia despreciaba a quienes lo hacían. No inventó aquel viejo dicho de periodistas de que “nunca creas nada hasta que sea desmentido oficialmente”, pero se inclinaba a creer en su mensaje de escepticismo. Sospechaba de periodistas que cultivaban fuentes diplomáticas y “oficiales” que no podían nombrarse y en cuya veracidad se nos invitaba a confiar.

Algunos han respondido a sus críticas con perplejidad y resentimiento: durante la contrainvasión de Kuwait en 1991, dirigida por Estados Unidos, un periodista estadunidense “incrustado” se quejó de que Robert informaba indebidamente sobre los acontecimientos, cuyo conocimiento debía estar confinado a un pool de corresponsales que habían recibido sanción oficial. Otro periodista estadunidense con sede en Londres me dijo, a principios de la década de 1990, que Robert era un magnífico escritor y reportero, pero que le había sorprendido la cantidad de sus colegas que torcían el gesto cuando se mencionaba su nombre. “He pensado en eso”, me dijo, “y creo que 80 por ciento de la razón es pura envidia de parte de ellos.”

Nos vimos con más frecuencia cuando ambos ingresamos a The Independent, Robert en 1989 y yo en 1990, en vísperas de la primera Guerra del Golfo. Yo estuve en Irak durante la mayor parte de la guerra y Robert en Kuwait. Más de doce años después nos reunimos en Bagdad, después del derrocamiento de Saddam Hussein, y viajamos juntos a través del desierto hacia Jordania. Recuerdo que nos detuvimos largo tiempo en el lado jordano de la frontera porque Robert había recuperado, entre los escombros de una estación de policía en Basora, en el sur de Irak, un archivo con poemas laudatorios escritos al feroz jefe policiaco de Saddam en esa ciudad por sus subalternos, con ocasión de su cumpleaños. Algunos funcionarios jordanos creían que esas cobardes ofrendas eran hilarantes, pero a otros les parecieron misteriosas y nos mantuvieron horas esperando en el destartalado puesto fronterizo mientras recibían permiso oficial para dejarnos cruzar.

Conforme envejecimos, nos acercamos más. Tuvimos dudas similares acerca del resultado benéfico de la llamada primavera árabe de 2011, pues habíamos visto que un optimismo similar sobre la invasión de Irak en 2003 produjo un paroxismo de violencia. Ninguno de los dos creía que Bashar el Assad y su régimen fueran a caer, en un tiempo en que eso era sabiduría convencional entre los políticos y los medios. Sugerir cualquier cosa en contrario lo etiquetaba a uno de inmediato como partidario de Assad. Lo razonable era pasar por alto esas diatribas, pero Robert y yo solíamos aconsejarnos uno al otro no reaccionar de más y, por tanto, dar alas a algunas versiones crudamente mendaces.

En los quince años pasados, hablamos casi una vez por semana acerca todo, desde el estado del mundo hasta el de nosotros mismos, complementando las llamadas telefónicas con mensajes periódicos de correo electrónico. Una vida empleada en describir crisis y guerras lo hizo más filosófico sobre la pandemia del coronavirus que a quienes tenían menos experiencia directa de las calamidades. En uno de los últimos correos que recibí de él, escribió: “La covid-19, a menos que se convierta en un tigre, será vista como un riesgo más para la vida humana, como los accidentes de automóvil, el cáncer, la guerra, etc. Los humanos no necesariamente combaten la enfermedad con dolor y justicia. Se limitan a sobrevivir y seguir tirando, pese a todo.”

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